12 La costa norte de Marruecos, a Marina Smir.
Salimos apenas terminada, o dando por terminada, la “pinchitada”. Eran la 0005 UTC. Repostamos y salimos. Izamos mayor, y pusimos rumbo al cabo de Ras Tleta Madari (Cabo Tres Forcas).
En el cabo, el mar estaba movido, pero sin apenas viento, que el que había soplaba, como lo llevaba haciendo días atrás, de poniente. De esta guisa continuamos a motor, recorriendo la costa norte de Marruecos.
Ocaso en Marruecos, rumbo a Marina Smir
Durante la travesía encontramos manadas y manadas de delfines. Cientos. No pudimos conocer bien a todos los que vinieron a saludarnos, de tantos como eran.
Despuntó el alba. Salió el sol. Con el movimiento, apenas si tuvimos ganas de desayunar más de un café para entrar en calor. La noche fue fresca.
Y fueron pasando las horas, una tras otra, como tienen por costumbre, y nosotros con ellas, contando las millas, como quien cuenta los días para un gran acontecimiento. Charlamos. Dormimos. Picoteamos. Y nos volvíamos a dormir. Esperando.
Empezamos a notar una fuerte corriente en contra, a la altura del cabo. Y luego, se mantuvo durante unas cuantas horas. Apenas si avanzábamos a más de cinco nudos. Y así fue hasta que empezamos a notar una fuerte corriente a favor de hasta dos nudos. Y así fuimos navegando a algo más de ocho nudos.
Y pasaron las millas, sin tráfico de barcos. Un pesquero. Muy atentos y amables, nos saludaban efusivamente con los brazos abiertos. Y nosotros correspondíamos.
Más adelante, lo que nos pareció una patrullera. Pero estábamos más allá de doce millas. Nada. El pabellón, en todo caso, lo llevamos izado. Decidimos arriar los gallardetes de LTP, para no “distraer” la atención.
Y entrada la noche, a las 2130 UTC, y hora local de Marruecos, entramos por la bocana. Con poca sonda. Balizada, pero en el centro, justo 2 metros. Hemos de entrar a dos metros de distancia del pantalán de levante. Atracamos en muelle de espera, y trámites en la policía, quienes vestidos “de paisano”, confundimos con pescadores “pedigüeños”. Pero no, era la poli. Amables, muy amables con nosotros, a pesar de nuestra hosquedad. Nos invitaron a cenar, que declinamos, y le ofrecimos cervecitas y naranjada, que aceptaron.
Cenita a bordo y descanso. Hasta mañana.