Re: Historias inconfesables
Pues yo os voy a contar algo que pasó hace muchos años, unos 40, (mis hijos creen que eso es contemporáneo de los mamuts), Tampoco es náutica, espero que no os moleste.
Desde pequeñito pertenecí a un ”Cau escolta” una agrupación excursionista, donde nos reuníamos para juegos todos los sábados y un domingo al mes hacíamos una excursión al Montseny o incluso al Pirineo.
Bueno, pues cuando ya era de los mayores, en aquella época, en que ya nos afeitábamos, pero todavía no podíamos dejar-nos barba, y ya salíamos sin “Caps” (monitores), hicimos una salida de varios días ( no recuerdo exactamente, pero sería por semana santa) a un refugio del pirineo que se llama Cap de Rec, al que hoy en día se llega en coche, e incluso hay columpios y toboganes, pero hace 40 años había unas tres horas caminando desde Llés, el ultimo pueblo al que llegaba la carretera.
Imaginaros la escena había nevado hacia poco, dejando una capa de nieve de un palmo, un cielo despejado, que, además coincidió con luna llena, era un paisaje precioso!.
Quien no haya caminado una noche de luna llena por un paisaje nevado, todavía no puede morirse. La luz de la luna al reflejarse en la nieve, produce una claridad como de día, pero iluminando “desde abajo”, con el cielo azul oscuro, es como caminar por la luna!.
Tan bello era, que decidimos mientras el tiempo lo permitiera, hacer salidas nocturnas, por aquellos bosques y lagos. En el refugio coincidimos con otros excursionistas i algunos pioneros en España del esquí nórdico, de aquellos que subían con los esquís en la espalda. (En aquella época creo que no eran muy distintos de los esquís alpinos), que lógicamente, hacían sus actividades de día.
Cuando nosotros volvíamos al refugio, era cuando los otros se levantaban, y hacían ruido, que aunque no nos impedía dormir, era molesto. Por lo que decidí ponerme unos tapones en los oídos, como no tenía y no era cuestión de caminar cuatro horas hasta la Farmacia mas próxima y cuatro horas mas para volver, me las apañé con lo que había. I lo que siempre hay a mano y mas aquellos años, eran cigarrillos, decidí pues, hacerme unos tapones de oídos con los filtros de unos cigarrillos, y la cosa mas o menos funcionó, pero me irritó los conductos auditivos, por lo que se me ocurrió untarlos con vaselina, para que no me irritaran tanto.
Una mañana antes de acostarme, sentado en la litera, estaba con un cigarrillo en una mano y con el dedo índice de la otra mano extendiendo vaselina alrededor del filtro, al verme un chico del refugio, se sienta a mi lado i me dice:
- Que haces?
- Pongo vaselina en el filtro! Le contesto sin pensar
- Porqué? Es que saben mejor?
Y yo sin pensar mas le digo:
- No lo sé!, me los pongo en las orejas! 
Que lastima no haber tenido en ese momento una cámara de fotos, porque la cara que puso el chaval, me hubiera dado el Pullitzer!, Se quedo parado, sin saber que decir (ahora yo sí sé lo que pensó) se levantó despacio, balbuceando no se qué, y se fue alejando, evitando darme la espalda hasta salir fuera. En los días que duró aquella excursión me evitó y ya no volvió a hablarme, y ya no volvió más por el cau.
Yo no me di cuenta de nada hasta un tiempo mas tarde cuando alguien comentó que ese chaval había dejado de acudir al cau.
 
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Samadrec
En el mediterraneo, solo hay tres vientos, el poco, el demasiado, i el de proa!
Editado por samadrec en 20-05-2011 a las 12:29.
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