Nada, nada, ¿dónde vas a parar?. Eso son excusas. Lo que lleva es una jarcia bien dimensionada para, cuando está lejos de las miradas de los demás fregoneteros, su propietario pueda hacer lo que verdaderamente le gusta: poner un cacho velas y dejarse mecer...
Además, eso de que el tubo de escape salga por la perilla, parecería el barco del río de la Mary Popins, sacando humarajos por allí arriba...
Quita, quita!!
Además, todo el mundo sabe que las verdaderas fregonetas y artilugios similares, lo que verdaderamente les gusta es llevar los tubos de escape a ras de agua a fin de deleitar los tímpanos de los demás con los galopes de la caballería o con un rítmico chumpa/chumpa...chumpa/chumpa...chumpa/chumpa... en la quietud de una noche en la cala...
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Y la verdad es que me ha gustado el tractorillo ese. Si me encuentro alguna vez uno, igual se lo cambio por un disco raro que tengo del Luis Mariano...
