No te falta razón rafael.Lo que ocurre es que algunos somos de costumbres fijas, dado que en mi anterior puerto todos mis vecinos amarraban de proa, y por no dejarlos en mal lugar

, pues me acostumbré.
Pero a un lobo de mar como tu eres, habrá que hacele caso. todo es empezar.
Gracias por tus sabios consejos.
