Le quitas la orza y la vendes por peso de plomo, le quitas el mástil
y lo vendes seguramente por un precio más que decente,
luego coges un transportista para que te coloque el casco
en tu jardín. Así acabas con una vivienda con un toque germánico
a muy buén precio.

Ahora para navegar...pués está todo dicho.
A mi, desde luego, me daría sudores fríos por la noche
sólo pensar en el hostión que ha recibido el pobre.
Ha tenido que ser peor que el Titanic. La única diferencia
es que debió de ocurrir cerca de puerto y
han podido "salvar los muebles".

