Lo más sangrante es que hace dos años la Generalitat Valenciana patrocinó un barco que todo el mundo sabía que no podía hacer la Transat del 2009.
Ahora un excelente navegante, de la tierra y que no tiene que demostrar nada (de entrada porque ya ha hecho una mini-transat) se queda en tierra.
Parece que la única valía que se mide por aquí es la eléctrica (por lo de los enchufes....).
