Para mantener el orden público van y lo alteran. Todo el mundo andaba tranquilo salvo los dirigentes, que han dado estas ordenes, y que parece ser no duermen muy bien últimamente. El pretexto se queda ridículo frente a los titulares que seguro mañana obtienen con su acción.
Una vez más la pretendida seguridad se convierte en la inseguridad de todos.
Más de lo mismo pero a peor. Frente a las ideas, las palabras y el civismo, porras y violencia provocadora. Eso es lo que se ve en imágenes.
