Bueno, pues ya estamos de nuevo a bordo, dos meses en la península en los que he estado un poco achuchado con asuntos burocráticos que no me han dejado muy buen sabor de boca, pero "ce la vie" todo no iba a salir perfecto.

Al Bahía lo he encontrado tal como lo dejé. Bueno, no, un poco mejor, al menos más limpio, ya que encargué a un paisano que se ocupara de mantenerlo en mi ausencia y el morenito ha cumplido perfectamente, incluso se ha preocupado de limpiar la obra viva, que ya tenía algo de suciedad acumulada cuando me fuí.
Acompañado por el Temido II y Urtzi tenemos una ardua taréa por delante para poner al Bahía las Islas a son de mar; montar la maltrecha mayor, precariamente reparada, montar el brazo del timón que me llevé a Bilbao para encasquillar y quitar una holgura que me molestaba, montar a continuación el depósito extra de combustible, reparar un contacto del molinete que se ha sulfatado, comprar comida para casi un mes, estibar, etc, etc, etc.
Este fin de semana nos ha faltado tiempo para tomar una guagua a la ciudad Santiago, donde el cofrade Ophiuchus y su entrañables almiranta e hija

han cuidado de
Rufino el grande como si uno más de la familia se tratase, aunque le han mimado tanto, que ahora me toca la ardua tarea de "domesticarlo" de nuevo y rebajarle los humos, a su condición de marinero raso
Luego pondremos rumbo sur, a Bonaire o las Aves, esperemos que para mediados de la próxima semana, si la meteo no se complica demasiado, que a día de hoy las previsiones no son muy halagüeñas que digamos.
Luego pasaremos por los Roques y dedicar a maese Gran Capi-sol, El TemidoII, a que pruebe la famosa caldereta de langosta del Bahía.

Para finalizar esta primera singladura en Puerto La Cruz, desde donde regresarán a tierra patria, y yo volveré con nuevos amigos a disfrutar de Roques.
Así que cuando se pueda ya os dedicaremos algúnos comentarios y como no, reportajes fotográficos de los lugares que ya conocimos el verano pasado y que seguro que ahora nos depararán nuevas aventuras.
Salud
