A mi me cayeron unas gafas de sol en enero.
Cada vez que iba al barco podía verla en el fondo pero
el agua estaba fría demás como para despelotarse y tirarse
al agua. En marzo llegó esta marea del siglo y pudo pescarlas
con el bichero desde el pantalán!
Un mejillón les cojió cariño y ya estaba construindo su hogar sobre uno de los cristales.

