Vaya cachondeo que te traes. Pregúntale a Hommer Simpson, que estuvo él también de feriante junto a su hijo. No parece que le fue muy bien, pero... bueno. Para gustos están los colores.
Yo, desde luego, no me atrevería por eso de las pequeñas mafias familiares que controlan esa actividad, por un lado, y, por otro, por cómo se ceban los ayuntamientos en el cobro de tasas durante las ferias.
