Tenemos una sospecha muy fundamentada , mi mujer y yo, de que después de meses de sufrimiento, mi padre con 90 años , después de haberse gastado una fortuna en una dentadura postiza, y después de intentar , como 25 veces una adaptación válida, el día que le llevamos al barco, la tiró al Mar.
Desde aquel día le cambió la cara y le cambió su dieta naturalmente.
Nunca nos lo ha confesado. Simplemente dice que no encuentra la dentadura. Pero los hijos sabemos leer en las retinas de los padres.
Si la adopta algún pez, daria media vida por ver la cara del pescador.
Saludos y tragos
