El mío: bueno, pues es un chucho.
Cuando lo adopté tenía unos 6 meses. Como en aquella época yo navegaba casi a diario (y no como ahora

), la condición para compartir su vida conmigo era que no se marease; lo saqué a navegar, y tan tranquilo. Bueno, no salía de la bañera, pero al menos no se mareó.
Y así hasta hoy, que tiene unos dos años. Cuanto más navegó, antes se acostumbró, de manera que ahora anda por el barco como si estuviera en casa (salvo durante las maniobras, que sabe, aunque hay que recordárselo de vez en cuando...que su sitio es la bañera, quietecico y sin estorbar).
En cuanto a travesías largas, aún no se ha
estrenado (como en lo "otro"

), y siempre me ha parecido buena idea que aprenda a "aliviarse" en una zona determinada de cubierta (la jupette, como he leído a veces, no me convence, porque podría bajar en navegación sin que le veamos, y tener un D.O.B. nada apetecible en según qué condiciones)
En navegaciones de día le pasa como a otros: se aguanta. Eso sí, hay que ver cómo se pone cuando entramos por la bocana, porque sabe que "la palmera" está cerca. Y, claro, en cuantito el barco está amarrado allá que va

. Por esta razón, no hemos podido o sabido enseñarle aún a que "cambie el agua al canario" navegando. Ya sabe él que a la vuelta irá a adorar a la palmera...
Vaya ladrillazo!!!

Embat