Yo este invierno he hecho brico en cantidad. Un par de ellos, de relevancia (económica y por el tiempo empleado): he cambiado el molinete del ancla, incluido todo el cable que estaba sulfatado, y he cambiado el piloto automático, que dijo basta. También he añadido un stopper en el piano para una driza que estaba "por ahí".
Y luego está toda esa lista de bricolaje menor que vas haciendo a ratos y que nunca se acaba, pues cuando has arreglado algo ya hay otro "algo" que se ha roto. Véase: cambiar las banderas hechas trizas, coser la funda de cuero de la rueda, cambiar aquel cabo, cambiar las pilas de la linterna, reponer el cabo de la defensa de pantalán que se lo ha comido el sol, añadir un altavoz de VHF en bañera, limpiar el anemómetro que se encalla, pensar y montar un sistema más rápido para tomar el tercer rizo, ...
En general, éste ha sido un glorioso invierno de bricolaje (y de navegación ...) que ahora me permite tener el barco a son de mar. Ahora, a navegar y a disfrutar.

LDN