Re: Rincón literario
Ralph le quitó la caracola y sintió correr por su brazo unas gotas de agua. La concha tenía un color crema oscuro, tocado aquí y allá con manchas de un rosa desvanecido. Casi medio metro medía desde la punta horadada por el desgaste hasta los labios rosados de su boca, levemente curvada en espiral y cubierta de un fino dibujo en relieve. Ralph sacudió la arena del interior.
–...mugía como una vaca - siguió - y además tenía unas piedras blancas y una jaula con un loro verde. No soplaba las piedras, claro, pero me dijo... Piggy calló un segundo para tomar aliento y acarició aquella cosa reluciente que tenía Ralph en las manos
- ¡Ralph!
Ralph alzó los ojos.
- Podemos usarla para llamar a los otros. Tendremos una reunión. En cuanto nos oigan vendrán... -Miró con entusiasmo a Ralph.
- ¿Eso es lo que habías pensado, verdad? ¿Por eso sacaste la caracola del agua, no?- Ralph se echó hacia atrás su pelo rubio. - ¿Cómo soplaba tu amigo la caracola.
- Escupía o algo así - dijo Piggy -. Mi tía no me dejaba soplar por el asma. Dijo que había que soplar con esto - Piggy se llevó una mano a su prominente abdomen -. Trata de hacerlo, Ralph. Avisa a los otros.
Ralph, poco seguro, puso el extremo más delgado de la concha junto a la boca y sopló.
.../
- Tenemos que decidir algo para que nos rescaten.
Se oyó un rumor; Henry, uno de los pequeños, dijo que se quería ir a casa.
- Cállate - dijo Ralph distraído. Alzó la caracola -. Me parece que debíamos tener un jefe que tome las decisiones.
- ¡Un jefe! ¡Un jefe!
- Debo serlo yo - dijo Jack con sencilla arrogancia -, porque soy el primero en el coro de la iglesia y soy tenor. Puedo dar el do sostenido.
De nuevo un rumor.
- Así que - dijo Jack -, yo... Dudó por un instante.
El muchacho moreno, Roger, dio al fin señales de vida y dijo:
- Vamos a votar.
- ¡Sí!
- ¡A votar por un jefe!
- ¡Vamos a votar!...
Votar era para ellos un juguete casi tan divertido como la caracola. Jack empezó a protestar, pero el alboroto cesó de reflejar el deseo general de encontrar un jefe para convertirse en la elección por aclamación del propio Ralph. Ninguno de los chicos podría haber dado una buena razón para aquello; hasta el momento, todas las muestras de inteligencia habían procedido de Piggy, y el que mostraba condiciones más evidentes de jefe era Jack. Pero tenía Ralph, allí sentado, tal aire de serenidad, que le hacía resaltar entre todos; era su estatura y su atractivo; mas de manera inexplicable, pero con enorme fuerza, había influido también la caracola. El ser que hizo sonar aquello, que les aguardó sentado en la plataforma con tan delicado objeto en sus rodillas, era algo fuera de lo corriente.
- El del caracol.
- ¡Ralph! ¡Ralph!
- Que sea jefe ese de la trompeta.
Ralph alzó una mano para callarles.
- Bueno, ¿quién quiere que Jack sea jefe?. Todos los del coro, con obediencia inerme, alzaron las manos.
- ¿Quién me vota a mí?. Todas las manos restantes, excepto la de Piggy, se elevaron inmediatamente. Después también Piggy, aunque a regañadientes, hizo lo mismo. Ralph las contó.
- Entonces, soy el jefe.
El círculo de muchachos rompió en aplausos. Aplaudieron incluso los del coro. Las pecas del rostro de Jack desaparecieron bajo el sonrojo de la humillación. Decidió levantarse, después cambió de idea y se volvió a sentar mientras el aire seguía tronando.
Ralph le miró y con el vivo deseo de ofrecerle algo:
- El coro te pertenece a ti, por supuesto.
- Pueden ser nuestro ejército...
- O los cazadores...
- Podrían ser...
Desapareció el sofoco de la cara de Jack. Ralph volvió a pedir silencio con la mano.
- Jack tendrá el mando de los del coro. Pueden ser... ¿Tú qué quieres que sean?
- Cazadores.
El Señor de las Moscas.- William Golding
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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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