Este tema es vergonzoso.
El pescador deportivo mantiene con su afición toda una industria, un sector
demasiado amplio como para que prime la
ejemplarizante sanción (los funcionarios cumplen y el politico de turno, que no tiene ni idea, hace ver que lucha por la conservación de la especie) por encima de la lógica que es: protejamos esta actividad deportiva porque, lejos de ser lucrativa, lo que hace es mantener un sector a costa del bolsillo del que la practica. Mejor controlemos la pesca industrial... o mejor finalicemos de una vez la "revolución neolítca" con la consecución del pastoreo de
pisces y el cultivo de bosques...
¿Os habéis fijado en la cara de algunos políticos? Son la viva imagen de la sorpresa y de la incredulidad... es lo que ocurre cuando uno piensa "Dios mío...¡Se lo están tragando!".
Una cuestión de simple información.
