Esa gente es la purria del mar. Los odio con la peor de las cordialidades. Además, parecen todos sufrir de una enfermedad común y es que llevan los biorritmos totalmente cambiados: cuando a las personas normales les bajan hasta el umbral del sopor, normalmente con motivo de la digestión, a ellos se les aceleran y les entra la hiperactividad a la hora de la siesta. Siempre he pensado que es legítimo dispararles sin más matices.
Vale, venga ... unas
