
Me quedo escandalizado de las historias que contais, me están dando ganas de comprarme una mountainbike y vender mi barquita, un palo así y el que se hunde soy yo.
Vaya puñado de sinvergüenzas, está claro que la náutica no está hecha para los mileuristas que nos privamos de muchos placeres para poder tener nuestra barquita.

No brindo.