Barcos de pesca en nuestras playas también era una práctica secular, hasta que el precio por cm2 de playa se pusiera por las nubes gracias a los que gustan de tostarse en ellas.
Lo que me alucina es que deben de estar muy seguros de la robustez de sus barcos. Al menos aquí ponían maderos debajo de las quillas a modo de rulos.
Las deben de volver a mar pues haciendo el camino inverso, dejándolos todo lo cerca que puedan de la orilla y dando un último empujón por popa o esperando a que suba la marea.
Salut
