Re: Si no no dejáis soñar, no os dejaremos dormir
Artículo publicado en El País
“Senadores y congresistas” no prestaron la debida atención a que no debían “bloquear la entrada”, apenas quedan ya aquellos “padres y madres” que no lograban entender y “el mandato de los hijos e hijas”, tan próximo a comenzar –que decía Dylan-, dilató o torció o perdió su llegada varios lustros. En realidad lo ha tomado una generación joven que permanecía silenciosa y a la que se quiere robar el futuro como ya se le roba el presente. A su lado vemos a maduros y viejos, orgullosos de ellos, de todos nosotros.
La inesperada lección de ciudadanía, democracia, serenidad, firmeza y capacidad organizativa que estamos dando rompe todos los tópicos sobre España. Y junto a estos valores, la creatividad que nunca nos faltó. “La revolución estaba en nuestros corazones y ahora vuela libre por las calles” asegura una pancarta.
Pierden el tren los políticos que no alcanzaron a ver lo que bullía en la sociedad a la que representan, los medios de comunicación que criminalizan y reparten culpas equivocadas –con más que dudosa intención- en un tiempo que se les está marchando. Como padres y madres, padrastros y madrastras nunca proclamados, que no lograron entender. Como senadores y congresistas que bloquean la entrada o no logran franquearla. Nadar o hundirse como las piedras.
Pase lo que pase con los resultados electorales ya nada volverá a ser lo mismo. La sociedad que no se implica más que en su presente y su vida y no en el bien común -como estipula la buena educación, como hacen ya los ciudadanos comprometidos-, verá llegar y rodearle el agua que crece. Flotar y bracear o precipitarse al fondo. No hablemos tan pronto, cierto, “la rueda aún está girando” y no sabemos adónde le llevará su evolución.
Pero “la línea está dibujada, modelado el camino” como ni siquiera sabían quienes enarbolan el lápiz o un teclado que conecta con el mundo. Con seres humanos de otros lugares, acercados por el diálogo directo. Iluminados por la noche de Sol, multiplicado hasta en las antípodas, a algunos nos brota la emoción de la recompensa al convencimiento: todo aquello era cierto.
Es realismo pedir lo imposible y, aunque sea 40 años después, los tiempos están cambiando.
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..la lontananza sai
é come il vento
che fa dimenticare chi non s'ama..
spegne i fuochi piccoli,
ma accende quelli grandi
Editado por malamar en 17-06-2011 a las 12:30.
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