DESCENDEMOS DE LATITUDES
Navegando el Caribe por latitudes superiores al paralelo 12, en esta época del año, se ha de estar muy atentos a la meteo. Los prolegómenos de la recién estrenada temporada de huracanes, vienen anunciados por rápidas tormentas tropicales, que sin llegar a la categoría de huracán, no son como para tomárselas a broma y es necesario estudiar su trayectoria.
Como ya expliqué anteriormente una serie de contratiempos nos retrasaron unos días la salida, pero a la primera oportunidad dada por esa tormenta estacionada al sur de Cuba, y aunque tendremos vientos de proa, decidimos la salida para la mañana día 3 de Junio
Pero antes una escapada a Santiago, a casa del cofrade
Ophiuchus a recoger a
Rufino, quien con su
almiranta Claudia se han ocupado en malcriar un poco a ese piratilla peludo, mientras estuve por Bilbao.
Sin más tardar, con los papeles de salida formalizados, nos metemos a cruzar de nuevo el mar Caribe, esta vez de Norte a Sur, algo más de 400 millas.
Tres días ciñiendo a cara perro, con el handicat de que el piloto automático cada cierto tiempo pierde el rumbo,

lo que nos obliga a permanecer muy atentos cuando empieza a pitar la perdida de rumbo o timoneando largas horas sobre todo de día.
Pero el
Bahía las Islas camina airoso por encima de los 6 nudos, navegando en aguas agitadas entre la marejada y la marejadilla, y salvo un par de chubascos de 30 nudos, de los que nos salvaguardamos con antelación, nos movemos con vientos de media 15 nudos

El Temido II, buscando sombras
Avistar Aves de Barlovento en la soleada mañana del día 6 nos levanta el ánimo

, si es que en algún momento había decaído algo, aunque me preocupa el piloto si realmente tuviera una avería grave, pero no, una llamada a mi técnico de Bilbao y una comprobación en el brazo indicador del ángulo del timón, para que enseguida vuelva a trabajar normalmente, como siempre digo, la inactividad del barco es uno de sus peores enemigos.
Disfrutamos de Aves un par de días a nuestras anchas, empieza la dieta de pescado y de momento las langostas se hacen de rogar. Pero la suerte está con nosotros, unos desesperados pescadores, que se han quedado sin tabaco, andan pidiendo a los barcos que estamos fondeados, somos tres. En los dos primeros deben andar escasos porque vienen a nosotros, como siempre llevo una provisión para estos casos y me gusta estar a bien con los lugareños, les paso un par de cajetillas. Más contentos que unas castañuelas y sin pensárselo dos veces ¡¡nos pasan una langosta de casi dos kilos!!,

menudo cambio, se nos alegra el ojo, relamiéndonos de antemano ante la suculenta paella que nos va a preparar el maestro Capisol.

Urtzi en horas de asueto
Urtzi nos indica un lugar de la isla, por la que ya pasó con el Rebeca III, el año pasado, en el que los navegantes que arribamos a la isla, se tiene por costumbre dejar el nombre del barco pintado en una piedra, sobre un túmulo. Allá vamos a dejar nuestra impronta y descubrir la que dejaron ellos.
Poco después aprovechamos a hacer una excursión por los manglares y fotografiar bien de cerca la infinidad de aves que los pueblan, alcatraces, petreles, gaviotas…

Veremos si existe cuando volvamos algún día
Dejamos Aves por la parte sur, otra vez a ceñir rumbo a Roques

, pero tenemos prisa por llegar y el motor se encarga de recorrer las 30 millas que separan ambas islas venezolanas.
Fondeamos en Cayo Agua, la zona la conozco muy bien, para nuestro contento no hay nadie, somos dueños de estos islotes de arena por los que paseamos como Robinsones, incluso los arrecifes cerca del fondeadero están bien surtidos de pescadería, esto es otro mundo y otro Caribe como he tenido el deleite de comprobar a lo largo de la ruta que hemos hecho.
También para
Rufino es su particular paraíso, carreras sin parar por la playa o escavando agujeros en la arena en busca de cangrejos, todos estamos contentos.
Pasamos por Dos Mosquises, a
Urtzi le veo feliz rememorando los lugares que disfrutó con
Ida Lewis y señalándole al TemidoII los lugares que va descubriendo y de los que toma buena nota para disfrutarlos en un futuro no muy lejano con su Temido III.
Dos Mosquises es un centro de conservación de tortugas, como disfrutó
Argia con ellas cuando estuvimos por aquí el pasado año, por lo tanto nos abstenemos de ir a la pescadería, en su lugar hacemos una excursión fotográfica a unos arrecifes que no conocía y de la que dejaré constancia en el
subforo correspondiente.
Demasiado de prisa pasan los días cuando se disfruta de buena compañía, de buenas mares y de lugares encantadores como Aves y Roques.
No podemos demorarnos demasiado en cada lugar y aunque los saltos diarios son escasamente de dos horas de navegación a vela, ciñiendo, por supuesto, tenemos que ir ganando este.
El día 11 arribamos al Gran Roque. Oficialmente no estamos legalmente en Venezuela, porque solo se puede hacer la entrada en los lugares establecidos, como es el de Puerto la Cruz, nuestro destino final.
Aún así hacemos una visita al puesto de guardacostas, más por ver que pasa que por sentirnos más legales, pero "con la iglesia hemos topado, Sancho" no hay ningún inconveniente para que estemos en Roques "ilegalmente" pero hemos de pagar las tasas de entrada en el Parque Natural, pedimos que solo queremos estar un par de días y aquí surge la sempiterna picaresca, "1000 bolívares y nosotros nos encargamos de que nadie vaya a inspeccionarles", a pagar sin rechistar y a lo nuestro.

Un par de días en Gran Roque para abastecernos de las verduras que ya escasean a bordo y disfrutar del ambiente de posadas que ofrece la pequeña población turística.

Visita al faro viejo y espectacular vista desde la loma
Ya hemos hecho los cálculos para estar el domingo 19 en Puerto la Cruz, aún nos queda una semana que repartimos en islas como Crasqui, Agustín, Noronqui, donde
Urtzi localiza una espectacular bigotuda, que hace los honores a una suculenta caldereta al estilo menorquín, que les he preparado a mis camaradas.
Para la última etapa, la inestimable colaboración meteorológica de
Xarpa desde Santander, nos indica que la mejor ventana es el viernes 17, un día antes de lo que habíamos previsto, pero ya nos encontramos en Sebastopol, la boca suroeste de los Roques, lugar idóneo para saltar al continente.
Aquí hemos pasado otros dos días a la espera, pero la hemos aprovechado muy bien,
Urtzi ya se ha convertido en todo un experto cazador de bigotudas, tanto que yo ya estoy un poco arto del menú langosteril en sus más variadas presentaciones, en paella, arroz caldoso, a la plancha, con macarrones, con garbanzos, etc…
Yo me niego a matar más y me dedico a practicar, capturándolas vivas con el lazo, para después ponerlas en libertad, acción que supone que ambos se ceben, cuando jugamos a las cartas, con sendas palizas, que le vamos a hacer, las cartas nunca se me dieron bien.

Feliz con el trofeo, que poco después libero
La mañana del 17 zarpamos, la mar y el viento ha bajado como nos había anunciado
Xarpa, la ceñida no es tan a rabiar por lo que navegamos muy rápido a pesar de tener la corriente de casi un nudo en contra.
Como en anteriores ocasiones que he hecho esta ruta, a medida que ganamos sur, el viento se va abriendo y en un bordo alcanzamos nuestro destino, aunque llegados cerca del continente el viento flojea y las últimas 15 millas se hace necesario empujar con el motor.
Como ya habíamos visto, el piloto vuelve a funcionar correctamente, las guardias nocturnas se hacen más livianas y uno de tantos espectaculares atardeceres nos hace disfrutar
Puerto la Cruz nos acoge como el año pasado, pocos barcos y poca actividad en la marina de Bahía Redonda, sigue el miedo entre los navegantes a acercarse a Venezuela y eso se nota. En Roques no vimos ni un solo barco que no fuera venezolano, la verdad que nosotros no somos ningunos valientes, pero de ahí a pensar que a cada momento te vayan a asaltar hay un gran trecho. Me gusta Venezuela y por el momento por la zona me quedo hasta que pase la temporada de ciclones.
Puntualmente en fecha y hora,
Urtzi y
El Temido II regresan a sus hogares. Con fuerte abrazo nos despedimos y la seguridad de que no tardaremos en navegar de nuevo juntos. Ahora me quedo unos días solo, preparando de nuevo al
Bahía las Islas para el mes que viene volver a navegar hacia Roques con nuevos amigos.
Salud
