23 de Junio
Las 8:15 de la mañana y ya estábamos despiertos. El puerto muy tranquilo nos ha permitido dormir sin interrupciones.
Ducha y a esperar hasta las 09:30, hora a la que abren el pequeño supermercado de puerto. Hay que comprar algo para zampar.
Mientras esperamos empieza a llegar una niebla bastante espesa que, poco a poco, continúa espesándose cada vez más. Esperamos a ver como evoluciona la cosa. Dada la limpieza de las aguas del puerto y que alimentan a los peces a base del pan sobrante de los restaurantes, pesco un par de bogas (ver “afoto” anteriormente). Las limpio y a la nevera. A eso de las 11:40 empieza a levantar la niebla. Me despido del puerto (0,85 € de luz) y salimos.
La intención era llegar hasta Fuengirola, pero nos decidimos por intentar en el Candado (36º 42,912 N – 4º 20,663 W). Se que es un puerto donde casi nunca hay sitio, así es que a unas diez millas, después de comer, busco el número de teléfono por el “Internés”, y llamo:
“Puerto El Candado. Dígame
Buenas tardes. Viajamos en un velero de 38’ y quisiera saber si podríamos amarrar solo por esta noche. Cambio.”
Ni os cuento las risas que empezaron en la bañera. Tan acostumbrado estoy a llamar a los puertos por radio que hasta dije “cambio” por medio del móvil.

Total, que me dicen que hay un hueco libre y que creen que el propietario no vuelve esta noche. Me llaman a los dos minutos y… ¡Eureka! Hay amarre.
Nos tomamos el arroz al caldero que, la verdad sea dicha, no resultó muy allá

Las bogas no tienen mucho sabor, pero bueno conseguimos acabar con él. Unos chupitos

y pequeña siesta mientras llegábamos.
Llegamos a las 18:20, hacemos la entrada (26 Euros todo incluido) y el personal y yo nos pitorreamos por el asunto del “cambio”. La verdad muy amables. De hecho el marinero me llevó y me trajo en su motillo desde la proa del Kacao hasta la oficina y vuelta, cosa que le agradecí enormemente dado el calor que estaba cayendo.
La singladura, pues… como siempre. El mar como un plato, prácticamente nada de tráfico, el curry por popa bañándose tranquilamente, algunos peces luna saludando con la aleta y nada de viento.
Mañana a ver donde llegamos.
