También suele suceder que con el ruido se molesta a amarristas en pleno disfrute de su ocio........que hay quien convierte el pantalán en una especie de taller naval, con su banco de trabajo, etc....
Y, como de costumbre se traza la raya y a pagar justos por pecadores.....y es que en este país somos dados a quejarnos de la cantidad de normas, leyes e imposiciones que existen, pero si alguien nos llama la atención por mingitar en una esquina, contestamos que no hemos visto que haya un cartel que prohiba hacerlo.
