Comprendo lo que dices. Y os admiro. Y os envidio.
Yo soy autodidacta y, aunque he navegado muchas millas, y he experimentado también lo del sueño, y lo del hambre, y todo eso, experimento también miedo. Y prudencia. Pero me siento mucho mejor cuando alguno de vosotros, los de la vela ligera y ahora en cruceros, navegan conmigo. A ellos, y a vosotros, os doy las gracias porque me enseñáis lo que no sé. Y me dais el temple que a veces necesito.
