Yo tuve que ponerle las cosas claras a un amigo con quién salía a pescar. No decía esta boca es mía hasta llegar a puerto, momento en que se transformaba. Se ponía de pié en proa, bichero en mano, y hacía como los gorrillas aparcacoches:
- Dale, dale,....
- Despacio, despacio
- Atrás, atrás,........no tanto, leñe, que casi me tiras,...

- Una vez en puerto, le expliqué que era lo que yo esperaba del proel y que en resumen era muy sencillo. Que esté callado y sentado que soy yo quién hace la maniobra. Si ve algo a tiro de bichero que lo enganche. Mientras tanto quietecito y esperando instrucciones.
Mano de santo, oiga.

Evidentemente, cuando era él quien patroneaba y yo estaba en proa, tampoco abría la boca.
