El año pasado me llevé a Cabo de Gata a las pequeñas de 3 y 6 años. Llevaban sus nintendo, y eso las entretenía bastante, pero lo que más disfrutaron fue con la auxiliar, hacer incursiones a "islas solitarias", (como habían visto a Pipi Calzaslargas) aunque a 100 metros hubiese sombrillas de playa, remar, llevarla a motor, etc. etc. y, sobre todo, no hacer travesías muy largas. A veces, si llegábamos a un puerto, saltaban al pantalán a correr y a saltar, hasta quemar el exceso de energía.
También hay un lugar mágico para ellas, en el que son felices sin límite de tiempo, (sólo lo limito si empieza a subir el viento o si hace demasiado sol)un asiento de madera en la punta del balcón de proa, donde con sus piernecillas colgando, se hipnotizan viendo pasar el agua bajo sus pies.
Que lo disfrutéis, que son recuerdos que nunca se olvidan..


