8 de Julio
Ayer por la noche nos fuimos a cenar al restaurante del puerto. Tomamos una ración de calamares fritos y unas tortillas de camarones. La verdad es que no pudimos terminarlas, porque estábamos llenos hasta el tope (y eso que sólo habíamos comido unos picoteos de jamón y chorizo).
Por la mañana se nos pegaron las sábanas y salíamos de Barbate a las 11:15. El mar se presentaba bien, solo marejadilla por la aleta de estribor, y poco viento. No obstante, con solo 2000 rpm avanzábamos a 7 nudos, con puntas de más de 8.
Pasando por Bolonia, el viento arrecia un poco y sacamos génova.

La velocidad no disminuye hasta que llegamos casi frente a Tarifa. El génova empieza a hacer tonterías y arriamos. Seguimos solo a motor y con la misma marcha; 7 a 8 nudos.
Preparo unos pica-pica a base de jamón y queso, con picos de Jerez, claro, y pasamos el estrecho comiendo tranquilamente (por segunda vez en mi vida).
Antes de llegar a punta Carnero, extrañado por la velocidad y por las olas especiales que se forman, corto motor y me dejo llevar. Compruebo que seguimos avanzando a más de cuatro nudos y que Henry, nuestro piloto automático, mantiene el rumbo a la perfección. ¡Acongojante!.
Llamo por teléfono a Marina Bay, en Gibraltar, y reservo amarre. Llegamos a las 17:15 una vez sorteados los consabidos ferrys y un par de mercantes, de esos guarrindongos que venden crudo de petróleo pirata

, que estaban moviéndose mientras llegábamos.
Amarramos, entrada oficial, siesta y cena (muslos de pollo a la cocotte, con cebolla, pìmientos y tomate al natural). Gin-tonic “fernandino” (un día de estos os pasaré la receta

) y al pulguero.
Mañana pretendemos llegar al puerto de La Duquesa y permanecer allí hasta el lunes. Hay fórmula 1 y maese Alberto no lo perdona.
Por cierto, se me olvidó escribir que el día 6, mientras íbamos a Rota, nos cruzamos con la carabela “La Pepa” que estaba navegando por la bahía (no pongo fotos porque salieron de pena

). Por lo visto pretende recorrer las costas españolas para conmemorar los 200 años de nuestra primera constitución. Resultaba curioso ver un barco del siglo XVI navegando frente a nosotros, con las velas cuadras desplegadas.
Continuará…
