No veo dónde está el problema. La elegancia no está reñida con la sencillez ni con la funcionalidad. Es cuestión de tirar por la borda todo aquello prescindible para hacer sitio a lo imprescindible. Por ejemplo, y sólo a modo de idea a partir de la cual improvisar: todos esos metros de cabo; los incómodos y feos chalecos, que no conjuntan con nada; el motor, un nido de suciedad y malos olores en cuyo lugar podría instalarse una coqueta bodeguita... no sé, los navegantes nos caracterizamos por recurrir a las soluciones más ingeniosas en las situaciones más dramáticos, como la que estás viviendo en estos momentos.
Ánimo, YanYun, no desfallezcas. Sabemos que lo estás pasando mal. Aquí nos tienes para lo que sea.
