La justicia, lenta pero justicia al fin.
Y al chulo aquel, mandamás con delirios de grandeza, ya le veo con los pantalones a la altura de las rodillas dejando ver sus vergüenzas, bueno, de eso ya se vió en su día que no tenía.
Felipe, ojalá vuelvas por esta Taberna que nunca dejó de apoyarte.


