...Sigo
Túnez (capital)
Desde Sidi Bou Said, donde ya hemos dicho que estuvimos tres días, nos trasladaremos para conocer Cartago y Túnez (capital) que se encuentran a sólo 10 y 5 Km respectivamente.
Cogemos el tren para ir a Túnez. Somos de los pocos extranjeros que vamos en él .
Estación de la Goulette (cercana a la capital)
Caminamos por la avenida principal Habib Bourguiba, conocida como los “campos Elíseos” de Túnez, es la vía más prestigiosa de la capital.
En ella se encuentra la Catedral de San Vicente de Paúl, iglesia católica construida en 1882.
Nos adentramos por la medina, con callejuelas muy estrechas repletas de gente. Niños que llevan carretillas con bebidas frescas obstaculizan el paso. Las charlas de la gente, los gritos de los comerciantes, el calor... hacen que la ciudad palpite rápidamente pero sin las prisas del mundo occidental a la que nos hemos acostumbrado. Preguntar un precio y querer comprar algo puede llegar a suponer más de media hora charlando y regateando con el vendedor.
La puerta de entrada a la medina
La Gran Mezquita de Jemaa ez Zitouna, que significa “Mezquita del Olivo”.
El Hammam ("baños árabes")
Por supuesto, no faltó la visita de rigor de alfombras. Ibamos caminando por el Zoco y uno nos dice "no os perdáis el taller de artesanía". Al rato, otro nos para y nos dice que nos ha visto en el puerto, que él trabaja allí, de pescador... El hombre muy simpático y amable se deshace en atenciones y nos muestra la medina y nos dice que hemos tenido suerte y que es el último día del taller de artesanía... Y nos lleva... Imaginaros qué era el taller de artesanía, una gran tienda de alfombras donde nos hacen pasar, nos sientan en un banco majestuoso y nos empiezan a mostrar alfombras y alfombras y alfombras. Yo tenía claro que no iba a comprar nada. A Ja se le ocurre decir "la roja es bonita" y ya está; terminamos comprando dos alfombras. Le tuve que decir a Ja que se quedara calladito, no es muy bueno regateando... Y así nos fuimos con dos preciosas alfombras que pondremos no sé dónde en nuestro querido hogar el Cap's III.
En el taller de artesanía, nos mostraban cómo se hacen las alfombras, nudo a nudo, un trabajo de locos...
No nos fuimos muy seguros de si habíamos hecho una buena compra. Nos sentíamos un poco engatusados... Era nuestro primer día y pagamos la novatada. Poco a poco fuimos aprendiendo, sabiendo cuál era el precio de las cosas y hasta dónde se podía llegar. Normalmente, del primer precio que te ofrecen es una cuarta o quinta parte lo que debes ofrecer y decir que es el último precio que estás dispuesto a pagar. Te dicen que es muy poco, que eres un catalán tacaño... pero cuando vas a irte te viene a buscar y terminan aceptando. Es toda una práctica y un aprendizaje el mundo del regateo.