
El problema es que el óxido aparece inmediatamente después de haber chorreado la superficie, sobre todo en ambientes salinos y húmedos. Lo que sucede es que aparce de forma imperceptible a simple vista. Por eso a mí me indicaron que trabajase en pequeñas porciones, de manera que no diera tiempo a producirse de nuevo el óxido. De todos modos, y esto sería cuestión de experimentarlo, hay productos químicos que empavonan el hierro en frío, dejándolo con un aspecto ennegrecido (como las sartenes viejas). Tal vez sería buena cosa un empavonado antes del tratamiento epoxi
