Mi experiencia más bonita en una travesía nocturna fue un Balís-Mahón, hace unos 8 años en un X yacht de 9 metros.
Ni una sola nube, lluvia de estrellas, una imponente vía láctea. Y... me di cuenta que la luna también se pone. Para algunos obvio, para mí nuevo. Jamás había visto la vía láctea, no pasaba de ser una referencia del colegio, pero... es verdad,... existe.
No dormí ni un solo minuto. Una suave brisa de 10 nuditos, mar plana y muy buena temperatura. Tumbado sobre la bañera, de la cena al amanecer. ¡¡Y que cena!!, amigos nuevos, picoteo, nadie gritaba, buen licor,... perfecto.
Desgraciadamente, una gran aureola de luz proveniente de Barcelona nos impidió disfrutar de una parte de ese cielo impresionante.
He intentado algo similar en la Ría de Pontevedra, pero creo que hay que salir a mar abierto para conseguir escapar de las luces de las poblaciones costeras.
Saludos a todos y este verano más.
