¡Intentadlo con la vela!
Alquilar un peaso velero de 40 pies y no plantearse izar las velas, es como aquel chiste de Eugenio que decía:
- A mí me gusta jugar al poker y perder.
- ¿Pero no te gustaría más jugar al poker y ganar?
- ¡Jugar al poker y ganar! Es que eso tiene que ser la hostia...
Pues eso, estáis renunciando de salida a lo mejor del velero. Probad, aunque solo sea un rato, con poco viento, a izar las velas. Y si lo de la mayor os parece muy complicado, simplemente, desenrollad el foque. En cuanto tengáis las velas portando y el barco al rumbo deseado, apagad un rato el motor... ¡veréis qué delicia!
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