Yo "por desgracia" no lo he vivido en un barco, pero si en un hotel en mi luna de miel en las Seichelles, nos entro en la habitación una rata y fue una bendición os cuento, pasó toda la tripu del hotel por la habitación, por supuesto nos pasaron a otra mejor, invitación esa noche a cenar y luego cena romantica, organizada por la direccón del hotel, una sesión de masaje en el spa y excursión al atadecer en un catamaran.
Desde entonces no viajo sin mi rata de de bolsillo en la maleta

