Re: Carta.(estreno de un novato)Part.one.and two.
Seguimos
Según nos acercamos a Cabrera el mar se encabrita un poco, no pasa nada, tenemos capota, me dispongo a ponerla cuando una ola chafpapaplon en todo lo alto, mi cuerpo calado y una catarata entra por la escalera, María me pega una voz, y yo cagándome en todo, como si yo fuera Neptuno y tuviera la culpa, leches, tiro con fuerza de la capota, y ale hop, me quedo sentado en la bañera, con los arcos en mi cabeza, menos mal, respetaron mi nariz, la parte delantera de la capota está sin poner los terminales de sujeción, grgrgrrñrgññgr, venga y ahora como me voy pa lante, agarro un cabo me lo trinco a la cintura el otro extremo a la bitácora, intento poner los ganchitos de los cojones, pero el viento tira demasiado, no hay manera, y encima el cabo me aprieta el estómago de tal manera que a punto estoy de cagarme “literalmente”, calculé corto. En cuanto llegue pongo la jodida línea de vida. Hoy tampoco hay capota. (nota, dejar la fabada en tierra)
Venga más olas, venga más sal, los algodones de la napia son ya parte de mí, ahora están petrificados por el efecto de la sal, me pica todo, tengo que reducir trapo, la mayor se enrolla bien en el palo, el génova cuesta un poco más, pero me veo cada vez más tranquilo, ya ni guantes, total me hago el mismo daño. Bajo a ponerme ropa.
Una voz con tono un tanto jocoso me pregunta, ¿Ahora no quieres una cerveza?
Y por supuesto este casi-marino (pa tocar los cojones marino entero) contesta: Es la mejor idea que has tenido, que esté bien fría.
Cara de mala leche, pero la cerveza sale, al final de un brazo que se tambalea al unísono del barco, suspendida por dos dedos, como diciendo aquí la tienes.
Con una mano en la bitácora, la otra firmemente la cerveza, dos tragos ohhhh que placer, hasta que otro roción me pone a caldo, incluido la cerveza, pero qué coño, qué más da, algunos se toman la coronita con sal, pues yo mi Mahou también, aunque al cuarto sorbo es más agua de mar que cerveza.
Lo de intentar fumar, jajajaja, los planetas están alineados para tocarme las pelotas y hacerme dejar de fumar, cada vez que enciendo uno, con un trabajo ímprobo, sin terminar de darle una calada viene la ola y como por arte de magia, me quedo seco por todos lados excepto el puto cigarrillo.
Qué bonito es navegar.
Llevo una sudada de tres pares, me dijeron que las noches eran frescas en el mar y me compré por internet un equipo de mono completo, de los que utilizan para dar la vuelta al mundo, caro de la leche, pero ¿quién se pone esto en el Mediterráneo?, forma parte de mi piel, me sudan hasta las tetas, para separarlo de mi cuerpo voy a necesitar espátula martillo y cincel.
Y mientras María dentro, sentada. Con un libro en las manos, joder que aguante, no se marea ni dentro de una coctelera.
Escucho el parte por radio, dice que la situación es buena en Baleares, viento F1-2 del sur, ¡¡pero este tío de qué va!! ¿De qué Baleares habla?, aquí hay 25 nudos del Este. Como para fiarse, estará con una resaca de la ostia, o es el sustituto de verano, algún becario toca pelotas que quiere hacer hundir la flota.
Son las 22 horas.
En cuestión de media hora nos quedamos sin viento, sin olas, que cosas más raras, intento quitarme el mono, cremallera para abajo, se atasca, cremallera para arriba, se atasca, mi vejiga a punto de tener un colapso, la fabada haciendo de las suyas, estar dentro de este mono tiene que ser el equivalente a estar en un ascensor con una caja de bombas fétidas rotas, mis manos ya no saben qué hacer, ¿cojo tijeras? Mira a la mierda, me meo encima y ya luego me ducharé y lavaré el mono, total no creo que me lo vuelva a poner, ummmm por dios que gusto, creo calcular dos litros de meada, ahora ya puedo pensar, doy un paso y chof chof, me cago en la puta tendría que haberme quitado las botas, están hasta el borde de pis, si efectivamente, el líquido no entra, pero tampoco sale. Intento quitarme las botas, el efecto del pis hace que se peguen más, el aire al intentar entrar emite unos sonidos que…. Pero la puta bota no hay manera de despegarla.
Me siento en el suelo de la bañera, así no puedo entrar al barco, María la pobre después del vaivén duerme como un niño.
Me quedo pensativo, si estando sentado pongo los pies en alto el líquido de mis riñones acumulado en las botas caerá y podré quitarme las botas, bueno por probar no pasa nada, me acomodo, pongo cabeza hacia la entrada y las piernas sobre la mesa, comienzo a moverme como una serpiente, movimientos en zigzag, y empiezo a notar un calorcito indicativo de que el fluido cae por la parte delantera de las piernas, grito de placer, de placer de poderme quitar las botas, y como Murphy pasaba por ahí, mi mujer se asoma, me ve con las piernas en la mesa, haciendo la culebra y gimiendo.
-¡¡¡ Pedro, que coño haces, esto ya es enfermizo!!!
-Vale María, me estoy follando al barco, total si te cuento la verdad, no te lo vas a creer.
Con las mismas se metió otra vez en el camarote.
Y yo encantado de tener una charla con las botas, que creíais ¿qué me ganaríais?
La cremallera tiene un capítulo especial, tras varios intentos frustrados, descubro unas pequeñas cinchas, más que pequeñas diminutas, que al cerrar la cremallera se unen con un velcro súper adherente, no hay más que tirar de ellos y la cremallera baja, que gusto, en pelotas, de noche, con un mono que se mantiene más sólido que yo, por unos instantes le hablo, esto me recuerda a Tom Hanks en naufrago.
Qué bonito es navegar.
Nos vamos aproximando a cabrera, muy lentamente, disfrutando de la pequeña brisa que queda de la bufonada. Agarro la ducha de popa y me doy un buen meneo, al mono y las botas los tengo castigados, mañana al agua de mar y luego veremos.
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En paz.
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