Lo de la cadena enrollada al palo es un truco de último minuto que se ha oído muchas veces (creo que sale también en el manual de Les Glénans).
Dicen que suele funcionar, pero creo que en la práctica tiene sus límites.
Primero que, en caso de estas tormentas repentinas del Med, hay que ser muy machote para irse a proa con un mar de los mil demonios para sacar la cadena del pozo, volver al palo, enrollarla allí con la maraña de poleas que hay y echarlo lo que queda por la borda.
Segundo porque las consecuencias pueden ser tremendas: además de estropearte todo el reenvío de la base de palo, el roce de la cadena sobre la cubierta te va a dejar la fibra hecha una mierda... en cuando a los golpes de cadena contra el casco... ni os cuento.
Último riesgo: manipular metros de cadena, todo mojado, con rayos cayendo por doquier... y puedes acabar como una hamburguesa demasiado hecha.
Si se asume el riesgo y los inconvenientes, desde luego es una manera de proteger el barco ( de todos modos hoy en día los de fibra se construyen con un circuito conduce la corriente al mar... vamos eso me han contado). Pero creo que lo mejor en cuanto huele a azufre es cortar el cuadro eléctrico, desconectar la electrónica, no tocar palo, ni obenques ni nada metálico.... y acordarse de Santa Bárbara... curiosamente (lo he comprobado también) los rayos hasta ahora han caído en el mar antes que en palo. Que dure.
