Tercer día: Gruissan
La meteo en esta zona del Golfo de León es muy fácil de resumir: Siempre, siempre, o casi siempre hay un viento del Noroeste de entre 15 y 25 nudos. No calma nunca, ni siquiera de noche.
Así amanece también nuestro tercer día de navegación.
Y asumiendo que esta costa no es sencilla de remontar, partimos a buena hora con el objetivo de resolver de un tirón las 40 millas que nos separan de Gruissan, nuestro próximo puerto.
Esta vez podemos navegar algo más de una hora a vela, en ceñida rabiosa, hasta que o el viento o nuestras ganas de avanzar deciden que ya no podemos seguir mucho más así, y es que cada vez nos vamos abriendo más al rumbo directo y cuando uno tiene 40 millas por delante tampoco es para ponerse a hacer muchos bordos “malos”. Seguimos a motor, en conserva con nuestros amigos del AROHA, ya a buen ritmo una vez resueltos sus problemas de motor. A una media de 5,8 nudos, llegamos unas 7 horas más tarde y sin mayores complicaciones a Port Gruissan.
Esta parte de la costa francesa se denomina “La Côte Rouge”, y a mi me parece bastante menos agreste y salvaje que nuestra Costa Brava. Toda la región se denomina el “Languedoc-Roussillon”, se extiende desde la frontera con España hasta la Camargue y, por lo que vemos, en ella abundan los lagos interiores, las zonas húmedas (aiguamolls) y los canales naturales.
Gruissan podríamos decir que es la puerta al mar de la ciudad de Narbona. De hecho, hay un estanque interior que en la época romana era navegable y llegaba hasta esta ciudad. Ahora no hay conexión directa y para ir hasta Narbona lo mejor es subirse a un autobús de esos de a 1 Euro/persona y que pasa más o menos cada hora.
Port Gruissan es una marina enorme, con 3 dársenas, bastante moderna y con muchos servicios, tiendas y vida alrededor del puerto. Abundan los conciertos y actividades diversas. Nos reciben sin problema y nos ubican en una de las dársenas más alejadas del gentío, pero también más próxima al casco antiguo de esta población. Nos cobrarán 27 Euros por noche. ¡Así da gusto!.
Como siempre, lo primero es una buena comida, una ronda de aprovisionamiento y una ducha. En Gruissan nos quedaremos dos días, así que dejamos para mañana el recorrido por las calles del casco antiguo y por las ruinas del castillo junto al estanque.
(continuará …)

LDN