Bueno, ya estamos de nuevo por aqui, lo de la tarjeta PCMCIA hasido un poco chasco, en contados sitios se tiene accfeso, muy lenta y cariiiisima, asi que no queda mas remedio que buscar un internet.
Hoy dia 10 hemos finalizado la tourne croata, nos quedamos Jose Maria, Miuca y yo e iniciamos el regreso, via Albania, Grecia (islas Jonicas) y Sicilia, donde el dia 20 embarcan Itaca, Pencroff, Atxerua y posiblemente Miravent, haber si se anima.
En esta cronica solo he podido llegar hasta el dia 7, no se si podre mandar alguna otra desde Corfu, siento el retraso, pero la verdad que esta un poco complicado esto del internet.
A la vuelta por Espana prometo un buen reportaje fotografico, por ahora os mando unas pocas
Salud y ronda pa tod@s
Día 4 Sábado
Hoy tenemos prevista una singladura corta, por lo tanto no hay prisa en salir, aprovechamos hacer unas compras de vituallas, pagamos la marina, en la que solo han pedido dejar el rol del barco en depósito y abonamos para su recuperación los 40€ que cobran en casi todos los sitios.
Estamos descubriendo que son mucho más serios que los italianos, e incluso mejores marinas.
Salimos a las 10h, con viento de proa como no podía ser de otra manera, rumbo a la ciudad de Sibenik, distante 16 millas, navegamos entre islitas protegiéndonos de los 30 nudos que sopla de norte, el día tan luminoso como los que estamos habituados. Queremos llegar antes de medio día, porque prevemos que se llenará la marina, así que motor y rumbo directo.
El paisaje es espectacular, islotes por todos los lados y la entrada a la garganta del río que baja desde las cascadas de Krka, de no olvidar. Dos millas tierra adentro se abre una gran bahía donde se sitúa Sibenik, nos dirigimos a un largo muelle, en frente, donde vemos unos barcos atracados, rápidamente un marinero nos asigna un lugar, lo hacemos de proa para preservarnos de la gran cantidad de paseantes por el muelle.
Esta marina solo posee, toma de agua, ni luz ni servicios, pero en contrapartida, bastante más barata. 30€ con el agua incluida.
La tarde la pasamos visitando la ciudad vieja y el castillo en lo alto de una colina, desde donde se divisa una buena panorámica del dédalo de islas que nos queda por recorrer.
En Sibenik disfrutamos la ciudad, sin el agobio de los turistas terrestres, dispone de muy buenas terrazas para tomarnos unas cervezas, ha sido una sorpresa no encontrar saturación como en Dubrovnic y Korcula, incluso hay bastantes amarres libres en el muelle.
Día 5 Domingo
Hoy llega desde Valencia, de nuevo la novia de José María. Se ha decidido ir a buscarla en plan excursión terrestre, pero no ha habido forma de encontrar coches de alquiler en fin de semana, siendo necesario de echar mano del bus público hasta Spliz, visita a la ciudad romana, pasamos por el aeropuerto y luego ya todos, visitamos Trogir, para regresar ya entrada la noche un poco cansados del turismo terrestre.
Día 6 Lunes
Soltamos amarras a las 8 de la mañana, cargamos gasoil en la buenísima gasolinera del puerto de Sibenik y remontamos el río a Skradin, donde visitaremos el parque natural de las cascadas de Krka.
El primer puente sirve de gálibo, con sus 27 metros de luz, para echar atrás a veleros de gran porte, de todas formas cuando pasamos bajo la imponente arcada, no deja de dar un poco de aprensión, la perspectiva de casi rozarlo y eso que aún quedan 7 metros por encima de la perilla.
La primera parte del río es una brecha rocosa de verticales paredes hasta desembocar en un gran lago, para seguir desde la otra orilla de nuevo por la angostura del río, que sigue siendo ría ya que aunque con poca salinidad todavía se mezcla con el mar.
En SKradin amarramos en la marina, nos dicen que hay tarifa de medio día, que se paga al abandonar el puerto, tras retirar la documentación de entrada en Croacia que hemos dejado en depósito.
Bajo un sol de justicia nos ponemos a la cola para tomar las embarcaciones que nos llevan a las cascadas, esto tiene pinta de ser una turistada más. En menos de media hora desembarcamos a la entrada del parque y tras pasar por caja, 11 € persona, nos internamos entre la maraña de gente que se afana en fotografiar todo, en realidad unas cascadas que para nosotros tienen poco interés.
En poco más de media hora salimos escopeteados del lugar, una vez comprobado que hemos tirado el dinero y lo que es peor, un día perdido de haber disfrutado navegando por las islas dálmatas.
Lo mejor de todo, la subida del río y la comida en el pueblo, a la sombra de un patio – terraza, hemos encontrado un par de grupos españoles con la misma frustración que nosotros.
Pagamos el acordado medio amarre (26,5 €) compro unas frutas en los bien abastecidos puestos ambulantes y salimos de nuevo río abajo, en algunos tramos, el viento de través, nos permite desplegar el foque. La vista de Sivenik iluminada por los postreros rayos solares, dan a la ciudad un aspecto realmente luminoso.
Encaramos el último tramo del canal y elegimos una profunda cala para recalar y pasar la noche, buscamos hueco entre los veleros que ya se hallan fondeados y no nos cuesta mucho hacernos con un buen sitio, como siempre cuando se pone el sol, el viento calma totalmente.
La navegación fluvial realizada ha supuesto un total de 19 millas.
Día 7 Miércoles
Salimos del fondeo en el canal a las 9h, tomamos rumbo SW para internarnos en el dédalo de islas, dejamos Zlarin por babor, ponemos proa al canal entre Zmajan y Obonjan hasta alcanzar la isla de Kaprije donde hacemos un cambio de rumbo de 90º a estribor para pasar entre Kaprije y Kakan, donde fondeamos en la cala de Tratica, amarrados a una boya, unos baños y continuamos al W hasta las islas del sur del Parque natural de las Kornati.
El viento invariablemente del W nos hace navegar a motor, tomamos por recalada al otro lado de Kurba Vela donde paramos a comer.
Por la tarde remontamos al NW entre la isla Incoronata y el enjambre de islotes que forman las Kornati, un paisaje pelado en las que apenas crecen unos ralos arbustos. En vista de que declina rápidamente la tarde, optamos por buscar refugio en una cala cercana, nos dirigimos a la de Opat pero se encuentra saturada, así que bajamos a la de Lojena, un poco más al sur, en la que nos hacemos con un buen lugar, manteniéndonos a la gira.
Cenamos en el restaurante Piccolo unos buenos pescados, aunque no ha sido muy barato. De vuelta al barco hemos de largar un cabo a tierra por que se nos ha puesto un barco cerca, amarrado a tierra y que nos impediría el borneo, en caso de rolar el viento al sur.