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Joan Serra
Matar la posidonia y el futuro de formentera
Esta planta submarina es el elemento fundamental del ecosistema privilegiado y singular de la isla

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Los datos y las impactantes imágenes que han obtenido el biólogo marino Manu San Félix y su equipo han permitido acreditar de manera irrefutable el gravísimo impacto medioambiental que está provocando el fondeo incontrolado de miles de embarcaciones en la valiosa pradera de posidonia de Formentera. Tanto San Félix como el investigador Carlos Duarte, uno de los mayores expertos mundiales, han alertado de que si no se detiene esta agresión masiva de cada verano, en muy pocos años este tesoro natural submarino, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, puede quedar completamente arrasado.
La alarma sobre el atentado ecológico que suponen los fondeos masivos en el litoral de Formentera situado dentro del Parque Natural de ses Salines, entre Punta Pedrera y s´Espalmador, no es nueva, pero la reacción de los organismos competentes nunca ha estado a la altura de la magnitud del daño. Las actuaciones efectuadas en los últimos años han sido mínimas, testimoniales, poco efectivas y no han tenido continuidad, bien por falta de voluntad política, de conciencia sobre lo que está en juego, de recursos económicos o de todo a la vez. Los puntos de fondeo ecológico que comenzaron a instalarse hace cinco años, en vez de multiplicarse cada temporada para ir reduciendo el descontrol, han desaparecido víctimas de la mala gestión y de la austeridad de estos tiempos de penurias presupuestarias. Y, a juzgar por la actitud desdeñosa del nuevo conseller balear responsable del medio ambiente, Biel Company, la protección de la posidonia no figura ahora entre las prioridades del Govern balear, acuciado por otras exigencias que considera más urgentes.
Miles de visitantes recalan cada año en Formentera con sus barcos, atraídos por sus paradisíacas playas y el color, la transparencia y la quietud de sus aguas. La pradera de posidonia es el elemento fundamental de todo este ecosistema privilegiado y singular. Sin ella no existirían esas playas, ni las dunas, ni el bosque litoral ni esas aguas cristalinas, el mundo se quedaría sin un bien reconocido universalmente, la isla perdería su mayor atractivo y, en último término, la economía formenterense sufriría un enorme descalabro.
Los fondos de posidonia asolados por anclas y cadenas tardarán varios siglos en regenerarse; por tanto, ordenar la avalancha de embarcaciones y controlar los fondeos para que no produzcan más destrozos irreversibles es una responsabilidad estratégica ineludible para el futuro de la isla. Dejar las cosas como están, o actuar con tibieza y falta de decisión como hasta ahora, es la forma más segura de garantizar a medio y largo plazo unos perjuicios medioambientales, turísticos y económicos incalculables para Formentera.
sacado del diario de ibiza,sección de opinión.
un saludo.