Bueno, continúo con la crónica.
Hubo que hacer concesiones en la madera, en especial en el contrachapado: Solo encontré de 10 mm de grosor en vez de los 9 mm que recomienda el manual: chinchorro más "recio" pero el peso final es mayor.
En octubre de 2010, concluido el acopio -salvo la resina epoxi-, me entró una especie de letargo y dejé prácticamente de trabajar en el chinchorro hasta después de semana santa 2011. Esta afección parece bastante común entre los bricoleros.
La cercanía de la temporada me animó sin duda y reemprendí la tarea. Lo primero fue cortar todas las piezas siguiendo el manual y su curioso sistema: se dan las medidas a partir de los bordes de las piezas y se marcan puntos que después se unen con líneas, delimitando las zonas de corte/taladro. No fue muy complicado, pero si había que poner cuidado.
Tras el corte, vino el encolado de la quilla con resina epoxi y microbalón. Fotico:
Después encolado de los soportes de la cubierta y de las chumaceras (a la derecha)
y de los cantos de los laterales:
Luego vino el barnizado ("Titán YATES", pretencioso que es uno

) y el ensamblado de quilla y cubierta:
Ahora sigo. Unas birras para refrescar la espera.