Yo también he navegado con ellos y son dos personas entrañables, de las que se hacen querer y llegan a hacerse un hueco en tu vida para toda la idem.
Ahora bien, coincido con Simbad y rash en que la convivencia en un velero no es fácil y los conflictos son siempre cosa de dos, algo que no todo el mundo suele tener en cuenta. Si este verano te llevaste una desagradable sorpresa con alguien que ya conocías, quizás esa persona también se la llevó contigo.
Lo que sí puedo asegurar es que, incluso cuando las cosas rechinan un poco, tanto Sílvia como Johan ponen una paciencia y un interés exquisitos para procurar que la estancia en el Alea sea un placer para todo el mundo, y si encima hay feeling, pues ya es la leche.
