Hasta hace pocos días no se conocían los porques. Se creía la falta de pago por parte del gobierno regional y se tomaba a chota. Ahora hay indignacion por que sea una empresa privada la que secuestre el puerto deportivo despues de tenerlo todo firmado y ahora no querer cumplir lo contratado y utilizar su cierre y deterioro como presion. Muy raro perece que ninguna de las empresas y organismos implicados quieran decir y menos explicar nada.
Ahora nos esperara lo de "reunión de pastores, oveja muerta". Traduciéndolo en mayores costes y menores servicios para usuarios, mas beneficios no licitos para unos pocos.
Un saludo y


PD: Agradecer a Rafa el periodista que ha sacado el tema a la luz, aunque lo supiera hace tiempo y le convencieran en posponer su publicación.