Saludos y

No me he olvidado de vosotr@s, ni mucho menos...
Cada día estamos añorando vuestra compañia, la de tod@s los que hemos conocido personalmente y con lo que hemos pasado ratos agradables, y otr@s much@s con los que hemos aprendido a compartir el placer y el arte de navegar a vela.
Bueno serían muchos los nombres, pero la verdad es que el más nombrado es Kaia (Angel) con el que pasamos una memorable semana el año pasado en los Roques. Sobre todo cada vez que miramos el cielo y las estrellas y nos acordamos de su "herramienta mágica" para aprender a reconocerlas
La comparación con la amabilidad y la sabiduría de los cofrades choca con la actitud de nuestro armador y nos hace el viaje bastante dificil.
El no escucha opiniones, no acepta consejos, aunque no parece tener tanta experiencia como dice. Cada cosa que hacemos la hacemos mal: hasta ayer, el barco estaba ya tan sucio que Herbert se puso a limpiar con la manguera y el a la vuelta de su paseo se mosqueó porque había entrado agua por el cofre/asientos de la bañera

Y se queda enfadado y no nos habla en todo el día

Además, lo de compartir tareas tampoco funciona: nosotros hacemos la compra, nosotros cocinamos, nosotros fregamos los platos, yo limpio el wc.
El está todo el día controlando, mandando, tomando decisiones sin explicarlas (a veces, haciando maniovras sin avisar) y estudiando cartas nauticas y rumbos (llevamos iPhone con GPS y cartas de Navionics pero el no quiere ni saber lo que ponen, le molesta nuetro "juguete" y prefiere equivocarse de rumbo a mirar. Solo existen sus Biblias de papel).
Lo peor de todo es que hasta ahora casi no hemos ido a vela: la verdad es que en este Mediterraneo no hay mucho viento, pero aunque lo haya parece que Paul se siente mucho más comodo y seguro a motor (


).
Por el estrecho de Messina, por ejemplo; o ene esta última etapa, ya cerca de Cagliari, teniamos un buen viento de 10-12 nudos de aleta y medio metro de ola de popa, pero no conseguía ir a "SU RUMBO" y decidió que iriamos a motor 4 horas (después de otras 40 casi desde Palermo), con el barco moviendose de un lado a otro (balanceandose?) entre otros muchos veleros que disfrutaban de unas condiciones perfectas.
Herbert dice que no aguanta hasta Canarias, sobre todo que no confía en este tio navegando de noche por el Atlantico

, y la verdad es que tampoco podemos ni queremos bajar a motor. Se nos plantea la posibilidad de abandonar la travesía una vez llegados a España. No creemos que se pueda modificar el ambiente en este barco, ya que depende de la actitutud de un "viejo aleman cabezudo". ¿Qué hacer? Decidiremos mañana relajandonos en alguna cala de Serdeña.
De toda forma, para ver las demás etapas teneía mi mapa en Google puesta al día:
http://maps.google.com/maps/ms?msa=0...caf26899bbfa73
Ya os contaré pronto algo más, un abrazo.