No entiendo como sabiendo que se están envenenando con su carne, los siguen comiendo, pero por lo menos me alegro que los delfines tengan su particular venganza contra los japoneses, que están arrasando con el mar.
Volviendo a la pelicula, supongo que la acabaré viendo, aunque sé que pasaré un mal trago, ya que soy incapaz de entender que alguien mate un delfín, hay que ser muy ruin para hacerlo.
Este verano, bajando la costa portuguesa hacia el Algarve, una noche oscura y fria, de guardia, aparecieron varios delfines, que me hicieron compañía un buen rato, fue increible la compañía que me hicieron, aparte del espectaculo que supone verlos de noche, con la fosforencencia que tienen dentro del agua, hace queel momento sea mágico.
Los he visto cientos de veces, pero el dia que deje de emocionarme ver un delfín en el mar, en total libertad, dejaré de navegar.
Unas rondas por los mejores amigos que hay en el mar
