Educación, civismo, urbanidad, características que algunos consideran valores dignos de conculcar a sus hijos por que facilitan la convivencia y que otros ni siquiera los consideran o los consideran secuelas de una educación tradicional y restrictiva de un comportamiento espontaneo, libre y sin cortapisa alguna. Probablemente el que tiró la botella al mar se incardinaba en este segundo grupo.
