Es lógico que todos sintamos cierta nostalgia hacia nuestros venerables barcos de edad avanzada, pero creo que habría que ser un poco más objetivo y no hacer una apología del barco "antiguo" frente a otros más nuevos.
Nunca he visto un casco que se "rompa" por estar diseñado para una fuerza del viento o altura de olas y se someta a unas condiciones más duras. Si nos referimos por tanto a otro tipo de roturas, básicamente a desarbolar, no veo ventajas entro lo antiguo y lo moderno. Siempre que en los barcos de edad se compruebe mucho más frecuentemente el estado de la jarcia y de los elementos de sujección de ésta. Y aun así hay muchas posibilidades de llevarse sorpresas cuando no se puede comprobar a simple vista su estado. Aquí no queda más que hacer un mantenimiento preventivo (o sea, cambiarlo todo por si acaso).
El temor de todo propietario es evidentemente la ósmosis (o hidrólisis, para respetar el vocabulario actual). Y aquí nadie se libra. Está claro que existen ciertas pautas de construcción que pueden retrasarla, pero todos hemos visto cascos en estado lamentable de muy distintas marcas, incluidos fabricantes de gran prestigio.
El motor, y esta es mi opinión y mi experiencia, al cabo de unos cuantos años (bastantes, impensables para otro tipo de vehículo) no queda más remedio que cambiarlo si quieres dejar de tener problemas constantes. Tengo más de un amigo que tras una rectificación optarion por el cambio, porque los elementos accesorios iban cayendo uno tras otro, amargando cada salida.
Y para terminar el rollo, un barco no solamente es un casco (más o menos sobredimensionado) y unos acabados de ebanistería más o menos cuidados (aquí sí que los barcos de más edad tienen ventaja, como el mobiliario doméstico). Está el acastillaje, cuyo importe puede ser muy significativo respecto al precio total, y está la electrónica, incluido el piloto automático, e incluso la instalación eléctrica. Y aquí sí que podemos encontrarnos todo tipo de sorpresas según ha pasado el tiempo. Stoppers que saltan (si es que existen), winches prehistóricos, instalaciones eléctricas que fallan cada dos por tres (de hecho muchos navegantes optan por la seguridad y cambian cada x años toda la instalación eléctrica). etc...
No defiendo a toda costa los barcos más nuevos, pero a la hora de comparar la edad de los barcos hay que tener en cuenta que los años en un barco solamente pueden justificarse por una diferencia de precio muy notable. Y que conste que tuve un barco de 35 años, pero tengo muy claro que lo compré por su precio y porque costaba la quinta parte que otro con 5 años. Y si hubiese hecho números de todo lo que tuve que invertir y de la cantidad de días que perdí por averías de todo tipo, quizá me llevaría sorpresas. Eso sí, el propietario siguiente se encontró un barco con una buena parte de cosas cambiadas (incluido el motor).
