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Predeterminado Re: Navegar en el Cantabrico sí, mamonear en el Mediterraneo también, pero no solo lo

Hola amigos,

Me gustaría compartir con vosotros algunas impresiones de la travesía a Bretaña de este Agosto.
Creo que después del post provocativo que inicie y esperando no haber ofendido a nadie el asunto lo merece, si no es mas para aquellos que siguieron las intervenciones en el mismo.
Primero y como resumen diré que se me hizo muy corto para tantas millas recorridas y como no cansado, siempre me pasa lo mismo y es porque a mi además de navegar me gusta “mamonear” y para esto la vuelta dio pocas posibilidades así que estoy con aquellos que prefieren otras latitudes para disfrutar de sus vacaciones, yo también pensaba así en algunos momentos, pero la verdad es que en su conjunto estuvo muy bien y lo pasamos genial. El año que viene hacerme sitio en el Mediterraneo.

La tripulación excelente, muy buen rollo hasta que les desplume a las cartas una noche, buena compenetración por lo demás y todos aprendimos de todos además de disfrutar cada uno a su manera.

La travesía nos enseño sus cosas y aprendimos mucho en las aproximaciones nocturnas a lugares desconocidos, para ello las cartas vectoriales son la “bomba” y el Maxsea imprescindible.
Zygrib para la meteorología era suficiente pero tuvimos escasa conexión a internet solo la que los puertos ofrecían con resultado irregular, pero nos apañamos.

El barco se comporto excelente aunque la mayor se resintió, quizás no la cuidamos en algunos momentos debidamente, por lo demás muy bien. Algún rasguño mínimo en el casco, un iphone al fondo del mar, una cámara de fotos inundada y un GPS de mano que dijo basta.

El mar nos ofreció dos partes, mas amable la segunda y mas propia del lugar en la primera pero nada que no hayamos podido manejar mayormente con comodidad, la luna igual, nueva al principio llena al final.

Los lugares que visitamos Lorient, Concarneau, Les sables de Olon y La Rochelle no fallaron a las expectativas, aunque me parecen muy pocos y algún día volveré para hacer la travesía de otra manera y parar mas pausadamente y en mas sitios, hay lugares muy bonitos que pueden ser excelentes con una meteorología mediana, la afición se percibe que es grande por eso entiendo que a las noches no haya nada, debe ser que todos salen a navegar temprano, en esto prefiero el “mamoneo” nocturno nuestro que todos conocemos, a ese me apunto el primero.

La gastronomía francesa excelente pero esto lo sabíamos de antes sin ir allí, pues en esta ocasión solo hicimos una cena fuera del barco, nuestros cocineros en el barco se lucían incluso con mal tiempo eso si, los “moules, les huitres et le champagne “ en puerto para no derramar.

Tendría que ajustar estos datos pero creo que recorrimos casi 800 millas en dos semanas en las que el tiempo en navegación real fue algo mas de la mitad y cerca de la tercera parte de este tuvimos el motor encendido por alguna razón, el viento de proa en ocasiones y una sola batería para “servicio” fueron la causa de ello.

Por lo demás os adjunto a continuación un pequeño escrito que hice como resumen para algunos amigos que les gusta ilustrarse con estas “paridas”, me gustaría poneros alguna singladura y algunas fotos pero no creo que lo sepa hacer de modo inmediato, pesan demasiado para adjuntarlas “in situ”.

Gracias por vuestros ánimos y comentarios, un saludo a todos.
Ahhhh ¡! y cajas de cerveza, ron y lo que os guste pata todos
¡!Estáis invitados ¡! Flysch


Zumaia- Brest – Zumaia ( Agosto 2011 )


El dia 3 de Agosto del 2011 arribamos tras 51 horas y 285 millas náuticas a Lorient, la primera noche navegamos solo con la vela mayor y gran parte a motor, hacia las 02.00 ( segunda guardia ) hasta las 06:00 am ( cuarta guardia ) tuvimos viento de 20 kt de proa con una tormenta eléctrica impresionante que terminó en un aguacero, miles de rayos lo bastante lejos como para no acojonar pero lo suficientemente cerca como para preocupar, los 360º del barco rodeados de luces que parecía una discoteca, la situación aconsejó arriar incluso la mayor, sin embargo la segunda noche tras la cena se estableció un viento a un descuartelar de 12-17 kt ( reales ) y ceñimos a todo trapo en la negrura frontal de la noche cerrada que impresionaba a 6-8 nudos, cuatro guardias volando que hizo que la singladura de ese día fuera de 160 nm, durante una hora fuimos con puntas de 9 nudos, visto después creo que fuimos un poco pasados de trapo, un sable por la mañana nos salio del cajetìn lo que nos impedía cualquier maniobra con la vela mayor, aunque lo recuperamos haciendo de trapecistas.

El día posterior hizo un día muy malo y recuperamos fuerzas en Lorient, estuvimos en el puerto de Kernevel visitamos el Museo Naval de Submarinos donde esta también La Ciudad de La Vela de Eric Tabarly, un complejo impresionante dedicado al mar, esta zona tuvo mucha influencia en las guerras y se respira en el ambiente. Muy aconsejable la visita, las bicis disponibles en el puerto hacen mas atractivo, el paseo a pie que algunos hicimos para ir no lo recomiendo.
El lugar es puerto base de la flota Groupama y se pueden ver varios de sus grandes veleros en dicho emplazamiento. Unos barcos espectaculares y varios en el mismo lugar.

El viernes 5 de Agosto salimos de Lorient a las 04:00 am, tras izar velas a las 07:00 cruzamos las míticas Isla Glenan a toda pastilla, estos franceses tienen cojones le llaman el Caribe francés, nos parece que lo será cuando haga sol. Tras una horas en las que cayo un verdel, ( días atrás nuestra línea para bonitos grandes fue arrancada de cuajo por alguna presa grande ¡! Pena ¡! ), cruzamos el finisterre francés a las 16:00 !! Hieuup !!, luego decidimos dar la vuelta a la Isla de Sein y bajar a Concarneau ya que venía un borrascón por el W hacia el canal de La Mancha y no podíamos quedarnos atrapados arriba, además al día siguiente queríamos ir de farra en Concarneau decisión que pagamos con creces, el viento nos cambió en cada esquina de la isla y la rodeamos a motor. Después nos dimos otra panzada de motor pero así son las cosas y la lección recibida al atravesar las rompientes de la isla tampoco tuvieron precio, llegamos a Cocarneau a las 06:30 con 132 nm. recorridas ¡ Vaya palicita ¡ y todo por brindar en latitud 48º .

Esa noche le enseñamos a Philip a hacer gin-tonics con resultado excelente, en el resto un desastre y muy caros pero era nuestro día tonto, las lugareñas solo hablaban bretón y chulas ellas no sabían ni castellano ni euskara, tampoco ingles, por fin un buen gin-tonic al llegar al barco, hizo que esa noche durmiéramos profundamente. Por la mañana del Domingo día 7 visita a la ciudad fortificada, para comer ostras con champagne de entrada y por la tarde cuando llego la borrasca como no se podía salir del barco les desplume a la tripulación a las cartas, para cenar “moules marinier” que la tripulación casi saca a hombros al cocinero.

Decidimos salir temprano al día siguiente con la cola de la borrasca, al izar la mayor descubrimos otro rasguño en la zona del segundo sable y decidimos arriar, mas tarde descubriremos que no podremos repararla pues tiene mas desperfectos que nos obligaran a prescindir de ella. Navegamos todo el día a “la francesa” con viento establecido de 22-25 y ratos de 29 y alguna punta de hasta 30, con velocidad de 5-6 nudos aunque llegamos a puntas de 9 nudos. Vimos un Open 60 de Groupama de su base de Lorient ceñir con vientos de 23” y con olas de 2,5 mtrs. Lo que no impidió que pescáramos un “aginzorrotz” de considerable tamaño y perdiéramos un pez aguja y unas cuantas artes de pesca. El viento estuvo entablado todo el día y la noche, el único inconveniente era la ola que llego en algún momento a tres metros y movía el barco como una cáscara de nuez. Llegamos a Les Sables de Olonne a las 06:30 tras recorrer 120 millas en 20 horas justas de navegación. La entrada al puerto en el amanecer fue un momento memorable por su color, el olor de las panaderías que se respiraba en el ambiente, estabamos muy cansados pero imaginamos como se sentirán los de La Vendee cuando entran por aquí a su regreso de su vuelta al mundo en solitario con esos paseos repletos de gente recibiéndoles

Día 10 de Agosto, la situación ha cambiado, partimos a las 07:30 para llegar a La Rochelle a las 17:30 de la tarde, recorremos solo 33 nm. Navegamos con solo genova, el viento nos acompaña aunque vamos despacio. Fondeamos en la Isla de Re, hace un día fantástico nos bañamos con el agua a 17º y comemos macarrones a “la isla de re” , después izamos el asimétrico para volver y nos dejamos caer a buena velocidad hasta atravesar el puente de entrada. Al entrar en La Rochelle nos sorprendieron los datos de la carta por su bajísimo calado pero lo hicimos en marea alta, gran cantidad de aficionados locales hacían lo mismo, en realidad en toda la Bretaña se respira una gran afición a la vela. Atracamos en el puerto de Les Minimes.

El día siguiente fue de descanso y visita a La Rochelle, personalmente había estado antes y no me causo ninguna sensación especial salvo el alboroto vacacional de gente que había por todo el muelle, el día era radiante, cenamos en “dos” sitios y fue nuestra única comida fuera del barco en toda la travesía. Tras acostarnos temprano salimos a las 07:00 del día 12, aprovechando la marea, nuestra intención es hacer un fondeo en la isla de Oleron para bañarnos y almorzar y luego salir rumbo a casa. El día sale cubierto y un viento sostenido nos empuja decididamente al lugar pero el día no invita a ello. De camino se nos acerca una patrullera de la Aduana Francesa que por megafonía nos dice comuniquemos por el 10, me excuso en mi escaso francés y nos indican que preparemos la documentación del barco, desembarcan una lancha de su cubierta y se nos acercan cuatro gendarmes, tres de ellos suben al barco mientras el cuarto permanece en la lancha a un costado y la patrullera al otro, amablemente nos piden toda la documentación y siguiendo indicaciones constantes de su mando en la nave principal nos registran de arriba abajo preguntan hasta que significa cada uno o de nuestros gallardetes de cortesía marinera. Tras cincuenta minutos respiramos profundamente nuestro alijo estaba a salvo en el tanque de aguas negras que no se atrevieron a mirar dado el escaso aspecto higiénico que presentábamos. Tras ello firmes en nuestra intención pusimos rumbo al fondeo a motor, anclamos el barco, hicimos amarretako y dos locos se bañaron con aire fresco y punto de sirimiri, el “tigre de chamberì” madrileño con neopreno claro esta, no es vasco, yo que lo soy, el otro bañista también lo es, no tuve guevos de meterme pero el maño tampoco, estamos mayores dicen los valientes. Levamos ancla y pusimos la vela de proa, al rato y tras bordear el faro de Antioche guardándole buen respeto iniciamos unos bordos miserables que nos obligaron a poner motor durante poco mas de media hora para buscar rumbo franco a casa y con la firme intención de usar el mínimo motor posible, andamos bien de tiempo. La tarde nos regala primero un buen viento que nos hace ir mas rápido de lo esperado y una abundante pesca de varias especies, alguna aguja devolvemos al agua por pequeña y nos queda una pieza sin identificar. Hacemos una cena ligera y establecemos guardias esta vez de uno pero solo de hora y media pues navegamos placidamente a buen rumbo con F4 y poca ola, lo hacemos desde ahora y hasta el final sin usar el piloto automático pilotando a la rueda con el mínimo gasto eléctrico para ahorrar batería. Por la noche la luna llena se muestra esplendida y en mi primera guardia de 03:00 a 04:30 juguetea escondiéndose ahora en una nube luego tras la genova que trabaja suavemente para que la tripulación duerma placidamente, esplendida noche que se interrumpe con el encendido del motor en la guardia siguiente, el viento a caído y el poco que hay se nos ha puesto de frente contra todo pronóstico.

Esa mañana me levanto contrariado, el ruido del motor me molesta y tenemos un tiempo de llegada a destino con casi doce horas de adelanto sobre lo previsto, lo que ni siquiera es suficiente para desviarnos y hacer escala en Donosti para hacer una farra en condiciones. Apagamos motor y sacamos genova aunque nos paremos, digo, son las 10:00 de la mañana, tras hacerlo una bandada de delfines grandes nos acompañan un buen rato y a diferencia de otros días como vamos muy despacio vienen jugando muy despacio alrededor nuestro, alguno de ellos “ el saltarín” nos muestra sus habilidades hasta con cuatro saltos seguidos muy por encima en altura de los otros. Tenemos un día inmejorable, mar azul y una brisa que acaricia el cuerpo y el espíritu, situación opuesta de la semana pasada, animo a la tripulación al aseo mañanero y vista las pocas ganas mostradas doy ejemplo y me zambullo en el agua el primero sin miramientos, esta muy buena. Desayunamos y nos dejamos estar durante la mañana, no avanzamos pero el mar esta de un azul intenso precioso, al mediodía baño general ahora el agua cristalina invita al baño, el termómetro marca que esta a 22º, esplendida, estamos como a unas 20 millas de Arcachón, como si estuviéramos en la playa pero a 86 millas de casa, no tenemos prisa. Para comer tenemos un verdel por barba, el chef los pone al horno con su rajita de limón en el lomo y parecen besugos debajo de nuestra carpa color limón, el mirador es inmensamente azul por todos lados, tras la siesta Eolo como premio a nuestra paciencia y buen humor nos regala un través F4-F5 primero y luego a un largo para que icemos el asimétrico hasta que anochece, en ese momento cambiamos por el genova y ponemos motor para cocinar y cargar baterías, cenamos a la luz de la luna y con los chupitos de rigor establecemos los turnos, se presenta una noche fácil y tranquila. Así es, todas las guardias en silencio y navegando con F4-F5 sostenido que hace que todos durmamos bien en nuestros descansos, progresamos demasiado rápido, no queremos llegar todavía.

Por la mañana se divisa ya la costa parece que el mar, el viento e incluso el barco empiezan a quejarse y se alían para que no lleguemos, nadie quiere llegar todavía. Incluso comienza a llover, es el momento del baño luego lo veremos mejor, me meto en el agua con decisión nadie me acompaña, no consigo convencer a nadie, y salgo como nuevo, ya todos se han levantado y decidimos poner rumbo a Donosti, ponemos motor y allí nos dirigimos, es víspera de la virgen día 14. Anclamos el barco en la bahía comimos y cenamos los restos de nuestra despensa y vimos los fuegos apurando un gin-tonic con unos hielos de rigor traídos de tierra con ayuda de la lancha neumática no sin esfuerzo. Finalizado el espectáculo pirotécnico pusimos rumbo a Zumaia, arribamos a la bocana a las 01:30 del día 15, no había bengalas de recibimiento ni botellas de champagne solo algunos noctámbulos que nos miraban distraídamente tomando sus consumiciones en el pretil enfrente del bar de Krush, pero nosotros estábamos satisfechos y contentos tras casi 800 millas y dos semanas estábamos otra vez en casa.
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