Esta historia me recuerda la del "Leviatán" -nombre de un mercante de siniesta historia- pues se decia que sobre el y a consecuencia de su nombre de demonio del mar, estaba poseído por una maldición.
Al parecer este buque nunca fué rentable para sus armadores. varó varias veces y fué reflotado un par de ocasiones, hasta que finalmente fué desguazado.
Cuando se cortó el forro, aparecieron los cuerpos momificados de un oficial remachador y su ayudante y se conoció el triste destino de aquellos que habían desaparecido durante la construcción de la nave. Se dedujo que habían aprovechado para dar una cabezadita antes del cambio de turno. cuando los nuevos trabajadores del segundo turno se puso a la faéna, remacho nuevas planchas, dejando condenados a los pobres desgraciados a navegar para siempre y hasta el desguace confinados entre la carena y el forro.
espero que este no sea el caso.
un abrazo

