Re: Mi Primera Experiencia-Travesía Dénia-Ibiza(Primera parte)
SEGUNDA PARTE:
27.08.2011
Era sábado y ese día de estancia completa en Ibiza, escogimos recorrer algunas de las calas más cercanas a nuestro amarre. Como el viento por la noche había rolado al Norte, escogimos Cala Salada, en la costa oeste de la isla, como primera parada, pues además ofrecía protección contra los vientos del primer cuadrante. En la maniobra de salida tuvimos de nuevo que ser ayudados por transeúntes del paseo marítimo, algún marinero y finalmente por un barco vecino que al vernos de nuevo aconchados en la dársena, nos indicó poner un cabo por largo desde la proa para tirar de él desde tierra y poder abocar hacia la salida.
En el camino a Cala Salada perdimos una defensa pero la volvimos a recuperar.
Teníamos fuerza 5, por lo que ni me atreví a sacar todo el trapo…y no tanto por el viento si no por las olas…no se…yo con mi excesiva prudencia lo único que se me ocurrió fue que sacáramos el génova y la verdad no se si es correcto o no, pero íbamos de fábula a casi 6 nudos capeando las olas de dos metros, aun que, si es cierto que el viento rolaba mucho y cambiaba de intensidad como le daba la gana, decidió estar caprichoso…y si…pecamos de novatos o de pardillos…pero íbamos con las defensas puestas(por eso perdimos una), supongo que por comodidad, de no tener que quitarlas, el sitio que ocupan, o tal vez…para que los barcos que nos vieran no quisieran acercarse a nosotros…jajaja
Antes de entrar en Cala Salada, estuvimos navegando un poquito, ya que no tardamos nada en pasarla de largo.
Había muchas embarcaciones en Cala Salada, pero nada de extrañar en las fechas en que estábamos. Fondeamos con algo más de 10 metros de agua y aunque echamos más de 20 m de cadena no fueron suficientes para mantenernos allí. Mientras Anthony y Helena se habían ido con la piragua a darse una vuelta, Dani observó que el barco se había alejado de su lugar de fondeo. Al consultar la sonda comprobamos que teníamos más de 20 m de agua bajo la orza, lo que quería decir que el ancla había garreado, desprendiéndose después del fondo y quedando a pique bajo el escobén. No hubo más remedio que meterla de nuevo a bordo y buscar otro fondeadero. Nos metimos en otro lugar largando más cadena, pero enseguida comprobamos que el ancla garreaba. Un tercer lugar echando más de 40 m de cadena tampoco nos libraba de posibles choques con los lujosos yates colindantes, de manera que al final nos decidimos por marcharnos a buscar otra cala más cómoda.
Bajando de nuevo hacia San Antonio nos metimos en la Cala Gració. Allí había pocas embarcaciones y pudimos disfrutar del lugar y darnos un baño. Silvio y yo nos fuimos a tierra con la piragua y nos tomamos un café helado en un bar de una de las playas. Yo aproveché para ducharme y desprenderme del salitre del baño. Antes de regresar a bordo nos metimos en la otra playa llamada Gracioneta, que estaba a tope de bañistas. Ya a bordo hubo que pensar en volver al amarre, pero antes pasamos por la gasolinera para rellenar el tanque de combustible y salir seguros en nuestro viaje de regreso a Denia.
No consumimos ni la mitad del depósito, pero bueno…mejor prevenir…
El tema del fondeo me mosqueó bastante, además nos saltó varias veces al elevar la protección del molinete, que menos mal que había cobertura para saber donde y que había que rearmarla…
Pero bueno…mi padre aprendió varias cosas sobre el fondeo, sobre todo que no es tan fácil como llegar y tirar el ancla…madre mia…me tenían negro, estaba yo con mi chica dándonos un paseo en piragua y cuando volvemos…nos damos cuenta de que el barco no está, que está como a 50 metros de donde nos encontrábamos inicialmente…y viendo que se acercaban de nuevo y que mi abuelo…seguía poco menos las instrucciones de mi padre en proa decidiendo el lugar de fondeo…a mi solo me quedaba remar como un descosido para gritar: PERO QUE COÑO…típico español, todo sea dicho, las ganas de estar pegado a los otros barcos, arriesgando enganchar nuestro ancla con la de los otros …en fin..yo…HISTÉRICO dando palazos para dirigir un poco la operación desde mi Kayak.
También un problema en los barcos de una considerada eslora, es…que desde proa a popa casi no se oye…y mucha gente..(servidor) comete el error de dar voces que solo provocan acalorar o tensar el ambiente ya que como no te oyen gritas más…”Con lo fácil que es acercarse…jajaja”
Ya amarrados, duchados, vestidos, acomodados, cenamos todos juntos una increíble y riquísima ensalada de pasta que nos preparó Helena y poco más que charlando,”despidiéndonos” poco a poco de nuestro viaje y planeando un poco la vuelta nos dispusimos a intentar dormir, lo cual fue imposible por lo alta que estaba la música que procedía de las fiestas.
Nos levantaríamos de nuevo a las 5 de la mañana para poder llegar hacia las 4 de la tarde a Denia y emprender desde allí el viaje en coche hasta Madrid.
28.08.2011
Nos levantamos todos disciplinadamente a las 5 y esta vez, como estábamos muy prevenidos, la maniobra de salida la efectuamos sin problemas y al cabo de una hora ya estábamos dejando la luz de Isla Conejera por el través de babor. Fuera soplaba viento de levante, al principio flojo, pero al poco ganó fuerza, por lo que nos entraba por el través de babor, de manera que izamos las dos velas, que se hincharon rápidamente y pudimos parar el motor para navegar solo a vela. Con el GPS programado hacia el Montgó, disfrutamos de un viaje de vuelta estupendo, con el viento que iba ganando en fuerza conforme hacíamos camino, sin necesidad de poner el motor en ningún momento. Además en este viaje no se mareó nadie a bordo.
Bueno Bueno Bueno…vientos de hasta 10 nudos, y con todo el trapo izado, alcanzamos puntas de 8 nudos de velocidad, pero la media fue de 6,5.
EL viento fue bastante constante, y siempre con la misma dirección, no hizo falta en ningún momento modificar el rumbo, ni para ceñir¡¡
Conseguimos estar como hora y media con el barco bastante ceñido y con piloto automático variando a ratos a manual para que o mi padre o Dani o yo nos atrevíamos con el timón y la fuerza que este provocaba sobre nosotros. Valientes que SOMOS¡¡¡jajaja
Estoy contento porque…en esta ocasión no se me fue de orzada en ningún momento, cosa que en otras ocasiones si me había pasado.
No tuvimos cazada la mayor demasiado hacia crujía, la dejamos un poquitín abierta e íbamos probando lo que sucedía si cazábamos más o la largábamos poco a poco.
Fue…LA LECHE¡¡¡ Lo disfruté muchísimo, aunque…ya estaba yo preocupado por el atraque en Denia….jajaja que mal que mal.
Cuando ya vimos claramente el Montgó y hasta el Cabo de S. Antonio, el viento había ganado en fuerza hasta soplar a más de 10 nudos y pudimos comprobar que solo a vela habíamos hecho la misma velocidad o tal vez más que con motor. Nos metimos detrás del Cabo para poner al viento “a fil de roda” y poder arriar las velas. Y ya solo quedó entrar en Denia hacia las 5 de la tarde y amarrar. También había viento cuando llegamos al pantalán , yo iba al timón y el barco se me quedó de nuevo acostado de babor al muelle. Dimos un spring por babor y con máquina avante intentamos ponerlo de punta, con la popa al muelle. No lo conseguimos y entonces apareció un “Capitán” con galones, que nos indicó con mucha condescendencia, que pusiéramos el spring por estribor. Tenía razón a pesar de su suficiencia y así pudimos dejar el barco como lo habíamos recibido. Quedó la faena de chequear con un marinero de Pleamar las existencias del barco y sacar nuestros equipajes. Como habían quedado restos de gambuza, nos los comimos reunidos en la bañera y hablamos de la mejor manera de hacer el viaje de vuelta en coche, teniendo en cuenta que eran fechas de retorno de vacaciones y la autovía A-3 pudiera estar congestionada a la entrada en Madrid. Silvio y Anthony sugirieron viajar por Albacete y tomar luego la A-4, que con seguridad tendría menos problemas de acceso a Madrid. Yo indiqué que el camino desde Denia suponía ir a tomar la autovía Valencia/Almansa a la altura de Xátiva y que era necesario desviarse en Gandía. En Gandía no encontramos indicaciones para ir a Xátiva y tuvimos que parar en una gasolinera para que nos orientasen. Todo consistió en tener que andar algo más de camino, pero al final nos metimos en la A-35 camino de Almansa y Albacete. Antes paramos un momento en una estación de servicio para despedirnos de Daniel y sus hijas. Entre las faenas de Denia y el desvío hasta Albacete, el retorno a casa se alargó hasta media noche, pero todos nos quedamos muy contentos de la aventura y yo particularmente por haber aprobado sin ningún apuro la signatura que tenía pendiente.
Majadahonda, 31 de Agosto 2011
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