Pues este lunes, volviendo de Mallorca con el cofrade Quim (en velero ¿eh? en su trasto de hacer ruido no me subo ;-) a pocas millas de la Costa de Tramontana vimos el típico resoplido de un rourcal no muy lejos y de repente Quim grita:
- "pero si tenemos uno ahí enfrente!!"
El tiempo justo de saltar a la rueda quitar el piloto aut. y pasar con más margen del bicho.
Salío a respirar y .... sorpresa!! un cachalote!! no eran rourcales eran cachalotes, y de esos si que no había visto aún ninguno en directo. Inconfundibles con su gran cabezón cuadradote.
Delfines también nos visitaron unas cuantas veces a lo largo de la travesia.
Desde luego el avistamiento de cetáceos es un aliciente importante y un valor añadido más a una buena navegada.
