JESÚS DUVA - Madrid - 18/08/2007
El Pais.
Más que navegar, vuelan. Los narcotraficantes que transportan el hachís desde la Mar Chica, en Marruecos, hasta las costas españolas lo hacen en lanchas equipadas con cinco motores de 200 HP que alcanzan velocidades de 60 nudos (casi 120 kilómetros por hora). Con estas potentes planeadoras se trasladan hasta Ibiza, la costa valenciana, el delta del Ebro y aguas catalanas, donde descargan la mercancía, y regresan a toda máquina a sus escondites en Marruecos o Andalucía.
Son las rutas del chocolate ideadas para eludir el blindaje impuesto por el Gobierno en las costas andaluzas -desde Ayamonte al cabo de Gata- mediante los radares y visores de rayos infrarrojos del SIVE (Sistema Integral de Vigilancia Exterior).
La legislación española hace prácticamente imposible botar una lancha rápida con más de dos motores fuera borda debido a los férreos controles administrativos que ha de superar su propietario. Sin embargo, cada día hay decenas de embarcaciones de este tipo que inundan de hachís el territorio español. No están en ningún puerto, sino en naves y escondites de Andalucía o Marruecos. Cuando son echadas al agua, cada una de ellas carga tres o cuatro toneladas de hachís en Marruecos, surca el mar a toda velocidad, descarga en Ibiza, el delta del Ebro, Girona o la Costa Brava... y regresa a su base como una exhalación.
Es casi imposible darles caza.
"Las lanchas aprovechan a veces el momento en que parten dos o tres pateras cargadas de inmigrantes para camuflarse. Los radares del SIVE detectan estos movimientos en el mar, pero naturalmente se da prioridad al auxilio de los inmigrantes. Así, los narcos logran escapar", dice un inspector del Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado (GRECO) de la Costa del Sol.
Hasta hace unos meses, estas embarcaciones zarpaban sin recato de la Mar Chica, una laguna de 115 kilómetros cuadrados, próxima a Nador (Marruecos) y a Melilla, y conectada con el Mediterráneo por un canal de 120 metros de ancho. No sólo trasladaban la mercancía hasta España, sino que con frecuencia llegaban hasta cerca de Marsella (Francia). El Gobierno francés presionó sobre las autoridades de Rabat, que desataron la persecución de estos camellos y de sus lanchas ultrarrápidas. Eso ha hecho que tales embarcaciones sean ahora mucho menos visibles en la Mar Chica. "Pero existir, existen", recalca un mando del GRECO de la Costa del Sol.
Son zodiac de entre 12 y 16 metros de eslora, con casco de plástico reforzado con fibra de vidrio, propulsadas hasta con cinco motores Yamaha de 200 caballos de potencia cada uno. Llevan en torno a una treintena de bidones de combustible, pero la policía ha descubierto recientemente embarcaciones en las que los narcos han fabricado un doble fondo a lo largo de toda su base, de forma de que así logran tener un depósito de gasolina de hasta 5.000 litros. Sobre estas auténticas bombas volantes viajan generalmente un piloto, un copiloto y una tercera persona encargada de alimentar los motores.
"Es increíble cómo corren esas gomas.
Los pilotos tienen que sujetarse con una especie de arnés para no salir volando. Cuando vas en una lancha de este tipo, el estómago te sube a la garganta. Temes que cualquier golpe con una ola te mande al otro barrio", explica el agente del Cuerpo Nacional de Policía.
La comercialización de estas embarcaciones está prohibida en España y en Marruecos, pero las redes mafiosas las importan desde Holanda u otros países europeos. Después las trasladan por carretera hasta los garajes clandestinos de la costa española y marroquí.
Asi no me extraña que prefieran abordar veleritos a 4 nudos...
y que los confundan con las que trafican de verdad, ..igualitas...
